La venezolana Andreina Lacruz nunca imaginó que podría convertirse en futbolista profesional, mucho menos pensó que jugaría en las ligas más importantes de Venezuela, Colombia y Ecuador. Tras lograr lo que para ella era solo un sueño, ahora no está dispuesta a desaprovechar la oportunidad y con disciplina continúa forjando su virtuosa carrera deportiva.

Andreina en el terreno de juego.

El debut

En el 2017 inició la primera liga profesional de fútbol femenino en Venezuela, año en el que Andreina se estrenó con el histórico Deportivo Táchira, el equipo más importante de su tierra. La venezolana destacó por su liderazgo en el terreno de juego y llegó a convertirse en capitana del equipo en su segunda temporada.

Pese a llegar a la final del Torneo Clausura 2018, un delegado del club le informó que el equipo femenino no tendría continuidad, por lo tanto todas las jugadoras quedarían a la intemperie. Para la deportista no fue fácil aceptar la decisión y mucho menos tener que comunicárselo a sus compañeras:

“Yo no sabía qué era una depresión deportiva hasta el momento que me indicaron que debía decirle a las chicas que el equipo se acababa”, expresa.

Los equipos masculinos que participan en torneos sudamericanos tienen la obligación de tener un equipo profesional femenino, dicta la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol). Como el Deportivo Táchira de varones no avanzó a ninguna competencia fuera de Venezuela, los directivos decidieron prescindir del gran trabajo que estaban realizando las chicas.

Andreina cuando vestía el uniforme del Deportivo Táchira.

Nuevas oportunidades

Lo que en un principio supuso un infortunio, terminó generando nuevas oportunidades para algunas jugadoras. Andreina recibió distintas ofertas en equipos de otros estados, decidiendo continuar su carrera en Estudiantes del Caracas, club en el cual siguió desenvolviéndose como capitana.

Tras una buena campaña se le presentó una encrucijada: seguir en el equipo con el que tenía posibilidades de ser campeona e ir a Copa Libertadores o aceptar una oferta que había recibido en Colombia. Decidió la segunda opción.

El Cúcuta Deportivo representó la primera experiencia internacional para la venezolana, asumiendo su trabajo con el compromiso que la caracteriza. Aunque no le fue tan bien en lo colectivo, individualmente fue una experiencia inolvidable. Su desempeño en Colombia le permitió ser convocada a módulos de la selección Venezuela y fue el trampolín para llegar a su club actual: Liga Deportiva Universitaria de Quito (LDU).

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Abriendo caminos

La llegada de Andreina junto a otras dos venezolanas al LDU representó un momento histórico para el club ecuatoriano: es la primera vez que reciben refuerzos extranjeros en el equipo, sentando un precedente y abriendo el camino para otras futbolistas.

Andreina junto a sus compañeras Hilaris Villasana y Lilihoski García.

Andreina llegó a Quito pocos días antes del decreto de cuarentena impuesto frente a la propagación del covid-19. Pese a la contingencia, la venezolana siguió esforzándose al máximo, sintiéndose muy comprometida con el equipo que la recibió con los brazos abiertos.

La experiencia con el plantel ecuatoriano se complicó cuando el 31 de octubre del año pasado se lesionó. Rotura del ligamento cruzado. Fue operada a los cinco días.

“Me costó aceptar el proceso porque es la primera vez que me lesiono y además de algo tan complejo, sin embargo, he estado rodeada de buenas personas que me han hecho el proceso más fácil. Estoy en medio de la recuperación, probablemente en un mes empiece nuevamente la preparación física”, detalla.

Esta experiencia y la pandemia la han enseñado a valorar más la vida.

Importancia del apoyo

En Ecuador se apoya más al fútbol femenino, percibe la venezolana. El club LDU está empezando a trabajar en su cantera, algo que considera indispensable para que se siga elevando el nivel de la disciplina deportiva.

“Yo soy participe de que vale la pena tener esa etapa de formación en el fútbol femenino, que exista esa clase de canteras. Son contados los equipos que tienen a jugadoras desde pequeñas y van avanzando de categoría, pero siempre con el mismo equipo”, precisa.

El buen desempeño de la selección femenina de fútbol les ha dado mucha proyección a las futbolistas venezolanas en todo el mundo. Andreina asegura que en Venezuela hay muchas semillas que vale la pena apoyar, pero hace falta la unión de todos los actores que forman parte del mundo deportivo para proyectarlas.

“A todas esas personas que tienen el poder de apoyarnos, tómenlo en cuenta. Siempre vale la pena poner un granito de arena y más cuando se trata del crecimiento del futbol femenino en Venezuela”, asegura.

Andreina en entrenamiento con el club LDU.

Trabajo en equipo

Como la líder que es, valora mucho el trabajo en equipo, pues considera que se puede aportar más de forma colectiva que de manera individual.

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“Para mi vale más el trabajo en equipo que el individual porque realmente no es solo una jugadora quien gana o pierde. El trabajo en equipo es valioso tanto dentro como fuera del campo de juego”, agrega.

Aunque se considera una persona muy callada, en el terreno de juego se desenvuelve con total seguridad y es capaz de gestionar cualquier situación; virtud que ha pulido con la experiencia vivida en sus distintos clubes.

El mayor interés de Andreina es demostrar su talento con responsabilidad y entrega, lo que le ha permitido enorgullecer a su familia y a su tierra. 

Andreina La Cruz con la camiseta de LDU.

Aspiraciones

A corto plazo, la venezolana espera recuperarse de su operación y seguir trabajando de la mano del equipo ecuatoriano. También desea volver a ser convocada por la selección nacional y así sumar más experiencia a su carrera deportiva.

“Hoy por hoy solo pienso quedarme en Ecuador, defender estos colores porque en mi ha surgido un sentimiento por muchas cosas que he pasado con el club y porque valoro mucho las oportunidades. Espero quedarme aquí y luego seguiré con lo que Dios me ponga en el camino, lo que me permita seguir ayudando a mi familia que es mi mayor anhelo”, manifiesta.

Andreina tiene confianza en que el fútbol femenino irá recibiendo poco a poco el apoyo que necesita para consolidarse en Venezuela y en todo el mundo.

“Yo digo que el futbol femenino no te deje un camino fácil… Dios no nos coloca cosas que no podamos superar, eso lo tengo claro. Hoy estoy aquí sin haberlo imaginado. Un día dije puedo y lo logré. Mi mensaje es que no se rindan, luchen por sus sueños. Nada es fácil, todo costará, pero lo que cuesta deja siempre una experiencia positiva en la vida, así que hay que aprender de eso”, sentencia.

Andreina Lacruz hace parte de la juventud que deja en alto el nombre de Venezuela en todo el mundo.

Prensa Frontera Viva

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