“La muerte es una maestra que vino de La Habana”, es un libro escrito por Leonor Peña, que habla sobre relatos del éxodo venezolano, a través de la vida de mujeres que son amas de casa, madres, esposas, amigas, profesionales y que cuentan la realidad por la que ellas y otras, han vivido, viven y vivirán.

Peña, es una tachirense muy reconocida, tanto por el trabajo escrito que ha venido haciendo por años, así como también por el aporte en la educación, cultura y tradiciones, y desde esta gran capital, en Londres, tuve la maravillosa oportunidad de re-encontrarme con esta mujer regia, enfocada y luchadora.

Muchos años sin poder coincidir; teníamos mucho por hablar y por actualizarnos. Después de un saludo afectuoso, de ponernos al día, rápidamente, pasamos al punto principal, “La muerte es una maestra que vino de La Habana”, libro que tiene apoyo de Ediciones Frontera Viva.

Hay periodistas que preguntan y esperan una respuesta concreta del entrevistado, sin embargo, en mi caso soy más de escuchar y ya con previo conocimiento sobre el orden de ideas que maneja Leonor, me dediqué a estar muy atenta a todo lo que me iba contando, no la quería interrumpir, sólo intervenía para acotar, para profundizar más o para aclarar alguna duda o aprender más sobre algún punto tratado.

Nuestra conversación comenzó a las 3pm hora de Colombia, 9 pm del Reino Unido y culminó dos horas después.

Leonor, un placer estar en contacto de nuevo contigo, quiero saber todo sobre este libro: ¿De qué trata? ¿Por qué hacerlo? ¿Cuál es tu intención?

La escritora se acomoda el cabello, los lentes y empieza a hablar:

“Mayra, como dice Adriano González León: El papel del escritor es contar, es ser testigo de su tiempo; contar para ganar tiempo”. Eso fue lo que hizo Peña, hablar a través de once relatos relacionados con las mujeres como protagonistas.

“La muerte es una maestra que vino de La Habana”, nace entre las protestas en el 2014 que hubo en Venezuela y donde San Cristóbal estaba reafirmando su vocación democrática y su capacidad de persistir y de exigir.

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Peña, refleja en esta obra, su pasión de contar los hechos del momento, porque nunca como ese año, había sentido la responsabilidad y la buena obligación de escribir, investigar, informar y de ser punto de encuentro en medio de una ciudad conmocionada en medio de “un campo de guerra”, donde ella y los ciudadanos cordiales se sintieron amenazados.

“Decidí instalarme en un sitio donde era una oficina; tenía computadoras, internet, mi teléfono celular, una bodega con lo suficiente (enlatados, agua y galletas); me salió dieta” y se río, buscando el lado amable y positivo de las cosas.

Leonor cuenta que dormía poco, pues quería aprovechar el tiempo para indagar más. Cuenta que se asomaba por la ventana y parecía un 31 de diciembre, pero no por la pólvora como se solía celebrar el Año Nuevo, sino por las detonaciones por parte de uniformados.

Leonor Peña en su despacho

En medio del caos se rescata la historia de Carmen

Carmen, una señora de 80 años, simpatizante de Chávez pero que un día de protesta, sale a la calle a defender a un estudiante que lo estaban golpeando, lo tuvo en su casa y luego fue trasladado a un quirófano clandestino en San Cristóbal, con esto, vino una gran represalia en su contra:

“Le quemaron su casa, le mataron a sus perros y a las gallinas”. Carmen, finalmente, tuvo que huir y hoy es exiliada.

Diez mujeres, diez historias  

No solamente está Carmen, también otros nombres dentro de “La muerte es una maestra que vino de La Habana”, porque la escritora, quiso simbolizar la presencia femenina, el mundo doméstico, el mundo de la compasión, de la asistencia en una emergencia humanitaria.

“Hay muchas maneras de morir; a veces, uno se muere antes de que a uno lo maten. Las diez mujeres han muerto, porque han sentido la daga asesina; cuando le han quitado el tiempo de estar con los hijos y nietos, cuando las han alejado de la ciudad que aman, cuando se han perdido tanto en el camino”.

Presentación del libro

A través de la plataforma Zoom a las 11 de la mañana de este sábado 28, el director de Ediciones Frontera Viva, Tulio Hernández; la escritora y crítica literaria, Luz Marina Rivas junto a Leonor Peña, presentaran esta obra con motivo de mostrar los rostros del éxodo.

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“Gracias a la gerencia de Hernández, de Rivas y de los patrocinadores, este encuentro será una muestra de decir aquí esta Venezuela, de pie, con orgullo; honrando al país, porque somos demócratas”.

Para ser parte de la presentación de “La muerte es una maestra que vino de La Habana”, pueden escribir a la siguiente dirección de correo electrónico: [email protected]

Indagando más sobre la autora

Pese que Leonor no se encuentra en el país, en su Táchira amada, está muy cerca de su terruño; creo que es una de las razones por la cual se ve tan fuerte. Actualmente, vive en Pamplona (Colombia), una combinación entre San Cristóbal, La Grita y la ciudad de Mérida, como ella misma la comparó.

Peña, comenta que no tiene mayor cosa material en este momento, pero lo que si tiene es nombre, la capacidad de ser y el trabajo que la destaca; “lo demás son corotos y no me interesa”, agregó.

“Donde hay un venezolano, allí está Venezuela…”

El exilio se siente, en el corazón y en el alma, y se lo expresé a Leonor Peña y me dijo que me iba a regalar la siguiente imagen:

“Nuestro país es como una catedral, es una catedral que de repente vino una plaga y todo se desarmonizó y empezó a haber como un gran desorden y a derrumbarse. ¿Cómo la rescatas?, yendo afuera y empiezas a traer y a apuntalar y a tirar guayas y anclajes y a levantar vigas”.

“Donde hay un venezolano, allí está Venezuela…”

Leonor Peña, autora del libro: “La muerte es una maestra que vino de La Habana”

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