Venezuela es un país que presenta múltiples problemas, sin importar el sector que se mire, por lo general, se encuentra en condiciones deplorables. Salud, sanidad, servicios públicos, alimentación, hasta la seguridad física de los ciudadanos es constantemente quebrantada, todo esto empuja a gran parte de los jóvenes venezolanos a buscar nuevos horizontes, como lo hizo el joven médico Edson Rodríguez, luego de adentrarse en la selva y conocer la realidad

Edson Rodríguez en una práctica de emergencia en Bariloche, Argentina.

Frontera Viva

El médico venezolano Edson Abdel Rodríguez, vivió una serie de eventos relacionados directamente con su profesión, como el contacto directo con tribus en el Amazonas que se encuentran en estado vulnerable, lo que confirma el atraso que vive en materia científica el país, la vetustez de los tratamientos y medicamentos en los hospitales, situación que casi obliga a la migración y búsqueda de oportunidades en otra región.

“La medicina en Venezuela justo antes de irme estaba desprovista de recursos en estos momentos debe estar peor”, precisó el profesional de la salud.

El médico venezolano nacido en 1991, mantiene una posición crítica hacia el sistema de salud venezolano, considera que ha retrocedido hacia la desidia y la catástrofe a lo largo de las últimas dos décadas.

“La profesión se ejerce con medicina sustentada en evidencia: cada año hay nuevos artículos, nuevas publicaciones y nuevos avances, por lo tanto, la medicina se debe practicar con lo avalado científicamente para tener un sustento y mayor eficacia en los pacientes y en Venezuela no se está haciendo”, aseveró.

Con base en la experiencia vivida en el sistema de salud público venezolano, Edson confirma que no es prioridad para el Estado ponerse al día con los protocolos y tratamientos más modernos, evidenciado por la mínima financiación que este posee.

“Entre la falta de insumos, medicamentos y otros elementos se está ejerciendo medicina con protocolos de hace 30 o 40 años, porque todo lo que se debe hacer no se hace, las primeras líneas de acción nunca se ejecutan” ratificó.

El joven médico expone la preocupación que siente sobre ese modelo cada vez más desvinculado de las verdaderas necesidades y realidad de la sociedad. “Hay que utilizar medicamentos que no son los adecuados, técnicas que no son las principales, aparte de no disponer de los elementos de primera necesidad y de bioseguridad como guantes y suturas”. Lo que representa un caldo de cultivo perfecto para ocasionar fugas de cerebros en el área de la salud, debido a las nulas condiciones de salubridad y vigencia de los tratamientos, lo que pone en peligro tanto la vida del personal de salud como su licencia médica.

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Viaje por el Orinoco

La Asociación Científica Universitaria de Estudiantes de Medicina de la Universidad de los Andes (ACUEM-ULA) busca cumplir con su propósito, promover la investigación científica entre los estudiantes del pregrado de medicina y otras carreras de las ciencias de la salud.

Durante el año 2014, se planificó una actividad de campo en el estado Amazonas, conjuntamente con la ULA, biólogos, estudiantes de pregrado de medicina y la facultad de odontología, la incursión que duró ocho días donde se llevó asistencia a la localidad llamada Isla Ratón, capital del municipio Autana, evidenció la poca asistencia en salud que poseen los habitantes de esta zona de Venezuela.

“Se buscaba estudiar el chagas, la malaria y el dengue además de realizar un despistaje ya que son las zonas más endémicas”.

La actividad resultó reveladora y dejó al descubierto la vulnerabilidad de los habitantes de esta parte del país, dijo Edson: “Allí lo único que existe son puestos sanitarios pequeños en donde a veces no hay ni un médico”.

Las emergencias quirúrgicas no pueden ser atendidas, obligando a los pacientes a navegar el Orinoco a la hora que se presente la gravedad de un paciente, en la búsqueda de un centro de salud capacitado o que, por lo menos, tenga personal especializado.

 Pero todos estos infortunios no son los únicos que deben soportar aquellas comunidades, el acoso constante de los grupos paramilitares es una realidad que se ha vuelto cada vez más ineludible, agregó.

En el viaje al Amazonas, Edson Rodríguez hizo amistan con un sacerdote de la congregación Franciscana que ha realizado un amplio trabajo durante 40 años con los Piaroas, “sus relatos ejemplificaron quienes tienen el dominio en aquel territorio olvidado por Dios, donde paramilitares, guerrilla y el ejército venezolano se reparten el botín”, dijo sorprendido el médico venezolano. Destacó el profesional de la salud.

Las narraciones revelan una realidad oculta o poco conocida debido a lo inhóspito del sitio, pero cuya oscuridad es latente. Los indígenas más de una vez han sido secuestrados por los grupos armados y han perdido la vida solo por haberse quedado sin gasolina en las orillas del rio Orinoco, en una zona que no les pertenecía.

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Los alimentos que llegan a esa región, son confiscados y repartidos entre los grupos armados, dejando a la mayoría de comunidades apenas con las sobras o, en la mayoría de los casos, sin nada para comer, exponiéndolos a morir por inanición.

Argentina y el extremo austral

Ante la crítica situación que vive el sistema de salud en Venezuela, y las pocas oportunidades de desarrollo en el área medico científico, aunado a los bajos sueldo que devengan los médicos adscritos a los organismos de salud pública, Edson Abdel Rodríguez, decidió doblar su ropa, empacar títulos y experiencias en una maleta y salir en busca de un mejor futuro, como lo han hecho millones de sus connacionales. 

Edson Rodríguez prefiere alejarse del cosmopolitismo, radicándose en San Carlos de Bariloche, una de las regiones de la Patagonia más transitada por sus bellos y rústicos paisajes, uno de ellos es el lago glacial Nahuel Huapi, el cual está rodeado por imponentes cordilleras. A diferencia de la mayoría de los migrantes venezolanos que viajan a Buenos Aires, él prefiere la tranquilidad y poner al servicio de los más olvidados su conocimiento.

Actualmente, el venezolano ejerce como médico residente en el Hospital Área Programa Comallo, ubicado en la provincia de Río Negro, a 90 km de la ciudad de Bariloche y se ha convertido en referente en la localidad al formar parte del equipo de emergencias y desastres de la provincia.

Para este año Edson tiene pensado continuar con estudios orientados a su profesión específicamente una residencia en el área de psiquiatría, especialidad que le ha interesado desde antes de comenzar estudios en medicina en la ULA Mérida.

A pesar de tan pesada carga laboral, aún dispone de tiempo libre, el cual distribuye entre viajes y excursiones a distintas zonas del extremo austral como al lago Epuyén.

También se desempeña como analista en inversiones bursátiles, maneja trading, y aunque lo hace solo por hobby, asegura que emplea todo su conocimiento y análisis de índices bursátiles, experiencia de la que espera sacar provecho y algunos ahorros para el futuro.

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