La estudiante venezolana Anabela Vivas ha tenido que defender ideales de gobiernos con los que no comulga, pero eso también le ha abierto su mentalidad.

Desde la amistosa relación de Dominica con el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, pasando por el fundamentalismo religioso de Arabia Saudita hacia la comunidad LGBT o la cuestionable política de Irak para las personas con discapacidad, no han sido pocos los retos que ha enfrentado la joven estudiante.

Pero para la alumna de Derecho de la Universidad Metropolitana de Caracas (Unimet), llevar la defensa de esos países en el prestigioso certamen Modelo de Naciones Unidas de Harvard (HNMUN, por sus siglas en inglés) ha sido una experiencia aleccionadora.

Este año fue parte de la delegación de la Unimet que, junto a otras universidades venezolanas, participaron el pasado fin de semana en la edición 2020 de la HNMUN y en la que su centro de estudios logró el reconocimiento a la mejor delegación internacional.

“Es un espacio de crecimiento impresionante”, le dice Vivas a BBC Mundo, pues los estudiantes venezolanos que han participado desde la década de 1990 han visto cómo cada año se vuelve más difícil conseguir recursos económicos para costear todos los gastos de inscripción, viaje y estadía en Boston.

“Mucha gente de la que está con nosotros tiene capacidad de cubrirlo, pero otros no. Entonces hay un esfuerzo muy gratificante cuando se logra, porque el aspecto económico no debe ser un impedimento para que uno pueda representar a su país y pueda crecer académicamente”, cuenta la alumna de 21 años.

¿Qué es la HNMUN?

Doce años después de conformarse la Organización de Naciones Unidas (ONU, 1945), Harvard creó el HNMUN en el que se recrea el modelo de trabajo de comités que tiene el organismo multinacional.

Alumnos de esa universidad se encargan cada año de organizar los paneles de comités, que tocan asuntos como política, economía, sociedad, cultura o medio ambiente, y les asignan a los universitarios países a representar.

Los alumnos, entonces, investigan y se preparan para varios días de intensos debates en los que actúan como diplomáticos de los países asignados para defender sus intereses.

Luego ofrecen soluciones a los diversos problemas del mundo a través de resoluciones.

Daniel Matheus, uno de los asesores académicos de la delegación de la Unimet, destaca que la competencia de argumentación en la HNMUN ha ofrecido una vitrina para mostrar el talento de los venezolanos.

“Es competir y demostrar que Venezuela tiene talento. Esa ha sido la primera motivación. Y recientemente se ha afianzado eso por todos los problemas que hemos estado viviendo últimamente”, le dice Matheus a BBC Mundo.

“Tenemos limitantes económicas, tenemos que recaudar dinero. Todas las universidades venezolanas. Y llegar acá y hacerlo bien es una motivación demasiado grande, porque a pesar de las piedras del camino, siempre lo logramos y tenemos un tremendo desempeño”, añade.

Y es que la Unimet, que ha participado desde hace 27 años, ha repetido como mejor delegación internacional tanto en 2018 como en 2020.

Pero para llegar a Boston, los venezolanos de su universidad y de otras se ven en la necesidad de pedir dinero a familiares y amigos (principalmente del exterior), solicitar ayuda de patrocinadores, además de pedir apoyo a través de colectas en internet o crowfunding.

Una lucha interior

Anabela Vivas ha participado en tres ediciones del HNMUN que para la joven estudiante de la Unimet han representado desafíos a sus convicciones personales y el sentido del deber.

“Es un reto. Y lo más curioso es que me ha tocado un papel de representar a países con los que no comparto los principios o los valores que transmiten”, explica.

En una de sus participaciones en comités le tocó representar a Dominica, un pequeño país insular del Caribe que ha apoyado a los gobiernos de Venezuela, incluido el de Nicolás Maduro.

Tuvo el reto de idear un mecanismo de ingreso de divisas a Venezuela a través de un fondo regional que convertía el dinero en petros, la criptomoneda del gobierno venezolano.

También le tocó argumentar que los venezolanos que han emigrado de su país se marchan en la búsqueda de oportunidades, pero no por las carencias económicas, y tuvo que analizar qué soluciones se podían generar para llevarlos de vuelta a su país.

“Siendo uno venezolano, fue un reto defender algo en que uno no cree”, dice Vivas.

“Pero es un reto y es algo que te hace pensar muchísimo, porque te pone en los zapatos del otro y entender cuáles son sus argumentos y por qué piensan así. Esto te lleva a entender cómo es el tema de las negociaciones a nivel internacional”, expone.

Héctor Mora

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