En tiempos de pandemia, se han agudizado las carencias económicas de los venezolanos, especialmente de aquellos más vulnerables. De esta manera, las cosechas de mangos están aliviando el hambre de los grupos más pobres.

La gente que no trabaja y que no tiene qué comer, se llena con los manguitos“, manifestó Clara Tocancipa a la Voz de América mientras recogía algunos frutos en una calle de Caracas.

Mangos. Foto cortesía.

La fuerte crisis económica dificulta que los venezolanos puedan aislarse en sus hogares como lo requiere la pandemia de COVID-19. Sin embargo, la cuarentena obligatoria ha incrementado el desempleo y evita que muchas personas obtengan ingresos.

“Al menos uno se alimenta y la gente que no trabaja y no tiene qué comer se llena con los manguitos. Muchos se mantienen con esto, porque una persona que gane sueldo mínimo ¿para qué le alcanza? Tan solo los ricos y la clase media alta serán los que están alimentándose, porque los pobres, todos estamos pasando trabajo”, precisó Tocancipa.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura advirtió en julio que en Venezuela los niveles de nutrición de los niños menores de 5 años de edad son comparables con los de los países más pobres del planeta.

Con información de El Nacional

Prensa Frontera Viva

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