El incremento de migrantes venezolanos por las carreteras de la región ha generado el colapso de los pasos irregulares más usados para cruzar de un país a otro. A principios del año 2021 empezó a frecuentarse la ruta por Macará, localidad fronteriza entre Ecuador y Perú, pues por la zona hay pocos controles migratorios y se enfrentan menos riesgos de robos o estafas.

A lo largo de los 60 kilómetros de frontera que unen a Macará con Perú, hay alrededor de 300 pasos clandestinos donde se cobran entre 1 y 3 dólares para poder cruzar. Los migrantes son movilizados a través de vías y puentes ubicados sobre el río que divide a ambos territorios.

Aunque los venezolanos sobresalen entre quienes usan las trochas de Macará, por la zona también cruzan colombianos y haitianos. La mayoría viajan muchos días para poder llegar a Chile.

El puente internacional que une a Ecuador y Perú en Macará está cerrado con vallas metálicas, pero desde allí se puede observar cómo los migrantes cruzan caminando sobre el río, ya que está casi seco por el verano.

Las autoridades de la región están alarmadas por el incremento de extranjeros que piden ayuda a los habitantes locales. Al menos 50 venezolanos llegan diariamente a la frontera, pero allí no hay albergues ni sitios de atención al migrante.

Con información de El Comercio

Prensa Frontera Viva

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