La historia de Nixon Cepeda es similar a la de cientos de migrantes venezolanos que, por razones que van desde lo económico, la salud hasta lo político, han dejado atrás el país de sus querencias dejando atrás a sus seres queridos.

Es una historia triste, narrada en una mezcla de rabia, desprecio y cuestionamiento a quienes han generado la crisis migratoria forzosa que ha arrojado a más de cinco millones y medios de venezolanos al exterior, en una diáspora que se niega de rendirse.

Nixon vive actualmente en Colombia. Tuvo que huir de Venezuela por razones políticas y, como el mismo se califica en su perfil, “adverso a la dictadura chavista de Nicolás Maduro”. Publicó su historia en twitter y esta se hizo viral por lo descarnada que fue.

Los hechos que narra ocurrieron el pasado viernes 1 de noviembre y los publicó en su cuenta en forma de hilo. Nos comunicamos con él y recibimos su autorización para reproducirla. Una historia de la diáspora.

“Vivo solo en Colombia, trabajando y dando la cara por el país como la mayoría de los emigrantes venezolanos. Hoy en la mañana me llega una llamada por wsp de mi mamá dándome la noticia de que mi papá murió.

Cuando finalizó la llamada quedamos estar en contacto para los gastos fúnebres y diligencias. No pude ocultar mi tristeza y aun así miré a los lados y estaba solo, no había nadie que me regalara un abrazo. Me di un baño y en estado de shock llegue al trabajo, rápidamente que preguntaron qué pasaba y rompí a llorar.

Pedí estar solo y comencé a caminar sin rumbo, drenando mi rabia y mi tristeza de saber que no estaré con él en su entierro, no pude estar en sus últimos momentos y ni darnos ese abrazo que nos prometimos en diciembre.

Luego de tantas lágrimas entendí que debía estar a la altura de la situación porque a mi hermana menor le pegaría durísimo y debía darle palabras de aliento desde la distancia. Mandé lo poco que tenía de dinero y ando pidiendo prestado lo que falta.

Hoy la vida me ha dado un duro golpe: emigrar te revienta porque no puedes hacer absolutamente nada sino llorar en la soledad. No lo pude despedir, no le pude dar la mano, no le pude decir adiós. Salí del país buscando una mejor vida para mi familia pero nunca conté con esto: hoy se marca un antes y un después en mi vida y hoy entiendo lo que es ser un hombre.

No me pidan que perdone al chavismo y a todos sus cohabitantes. Definitivamente esta desgracia de Maduro y su cúpula me robó hasta el último abrazo de mi papá”.

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