En el mes de junio fueron encontrados los cuerpos sin vida de 43 personas que transitaban por el desierto de Sonora de Arizona, ubicado en la frontera norte entre México y Estados Unidos. Se presume que las altas temperaturas ocasionaron la muerte de los migrantes que caminaban por la zona en busca del sueño americano.

Aunque los ahogamientos en el Río Grande son comunes en la zona fronteriza, las autoridades han palpado un aumento en las muertes causadas por el calor y la exposición. En promedio, cada dos días se encuentran restos de migrantes.

“Lo que está sucediendo es que el cambio climático es real, las temperaturas se han vuelto más calientes y el clima en sí es más volátil”, dijo Brad Jones, voluntario de Humane Borders, organización sin fines de lucro que rastreó a las víctimas.

Frontera entre México y Estados Unidos en el desierto de Sonora. Foto cortesía.

El grupo sin fines de lucro ha registrado un incremento del tráfico de personas por la región. Aunque los voluntarios dejan agua en el trayecto, los migrantes están aislados de casi cualquier forma de asistencia en casos de emergencia.

“El mensaje del CBP para cualquiera que esté pensando en ingresar ilegalmente a Estados Unidos por la frontera sur es simple: no lo haga. Cuando los migrantes cruzan la frontera ilegalmente, ponen sus vidas en peligro”, advirtió un portavoz de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP).

Con información de VOA

Prensa Frontera Viva

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