De forma súbita, el panorama migratorio en América Latina ha cambiado durante la última década, así lo señala el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en su informe titulado “El potencial de la migración en América Latina y el Caribe”. Dicho estudio refleja que entre los años 2010 y 2019 el número de inmigrantes en la región aumentó en 66%, es decir, unos 42,7 millones de personas viven fuera de su país natal, principalmente los venezolanos.

Para finales de 2019, la cifra de migrantes venezolanos fue estimada en 4,8 millones de venezolanos, incluyendo solicitantes de asilo y refugiados que huyeron de la debacle económica, política y social del país. Colombia es el país con mayor acogida de migrantes, recibiendo alrededor de 1,6 millones de personas.

Sin embargo, Venezuela no es la única causante de la migración en América Latina y el Caribe. La pobreza y la violencia en Centroamérica ha causado un creciente número de desplazamientos migratorios. Se estima que, desde 2014, unos 265.000 migrantes de El Salvador, Honduras y Guatemala se han ido a los Estados Unidos, mayormente mujeres y niños sin acompañante. Según estas estimaciones, el 80% es detenido por las autoridades estadounidenses o mexicanas.

Los migrantes contribuyen al desarrollo

Aunque los países destino o de tránsito ven a los migrantes como una carga; los inmigrantes también contribuyen al desarrollo de dichos países, pero este aprovechamiento de potencial debe ir de la mano de políticas públicas que faciliten la integración social y económica de los migrantes.

Por ello, el gobierno de Colombia con apoyo de PNUD ha creado estrategias para la acogida de la comunidad venezolana, fomentando la inversión en programas de educación y capacitación que los ayude a encontrar estabilidad y generación de ingresos.

Por otro lado, los países receptores se deben a la protección de los derechos de los migrantes a fin de evitar actos de explotación laboral, discriminación y xenofobia. Igualmente, deben promover programas de inversión que potencien el crecimiento de la infraestructura para lidiar con el aumento de la población.

Los desafíos regionales

En la Cumbre del Foro Mundial sobre Migración y Desarrollo, realizada el pasado mes de enero en Quito, fueron reconocidos los desafíos que enfrenta la región ante la migración; recalcando que se trata de un fenómeno de desarrollo y por ende, los países deben invertir en programas de inclusión y generación de ingresos para migrantes, refugiados y solicitantes de asilo.

Para lograr estos objetivos es indispensable el aumento de la cooperación internacional, pues la mayoría de los países de la región no cuentan con los recursos financieros necesarios para absorber a las poblaciones migrantes.

Astrid Anselmi

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