Migrantes irregulares que iban camino a Estados Unidos quedaron varados por la pandemia de Covid-19 en una zona selvática de Panamá, donde esperan hacinados la apertura de fronteras para continuar su camino. / Foto de Semana

En el pequeño poblado La Peñita -localidad indígena ubicada en Darién, frontera con Colombia- cerca de 1.700 migrantes, en su mayoría provenientes de Latinoamérica, han sido aislados en una Estación Temporal de Asistencia Humanitaria. A este remoto punto también ha llegado el Covid-19, con contagios entre los pocos habitantes y los migrantes.

En instalaciones con capacidad para unas 200 personas, algunos de los viajeros duermen en tiendas de campaña y otros sobre la tierra. Hay familias enteras, con niños y mujeres embarazadas, que en su camino desde América del Sur cruzan la peligrosa jungla del Darién en dirección a Estados Unidos.

En Panamá, que hasta el momento cuenta con 120 muertos y 4.273 casos del nuevo coronavirus,los migrantes son atendidos en tres estaciones temporales fronterizas donde el gobierno, UNICEF y la Cruz Roja les proveen agua, alimentos y atención médica.

Por casos de contagio han sido confinados en La Peñita

“Unos 17 migrantes fueron contagiados por el nuevo coronavirus”, dijo a la AFP una fuente oficial bajo anonimato, dato confirmado por entidades internacionales. Según las fuentes, los infectados ya fueron apartados del campamento.

Nadine González, alcaldesa de Pinogana, distrito donde se encuentra La Peñita, sospecha que hay más casos. “Yo sé que debe haber muchos más migrantes afectados por el hacinamiento que hay. Como no han hecho muchas pruebas,no tienen la cantidad de positivos reales”, sentenció González.

Un nuevo camino hacia el sueño americano

Pese a los peligros, por los que algunos mueren en el camino, desde hace años la frontera entre Colombia y Panamá se ha convertido en un corredor para la inmigración irregular, principalmente de personas que llegan desde Haití, Cuba, Venezuela, y de países más lejanos como Bangladés, Nepal, Congo y Camerún.

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De acuerdo con estimaciones oficiales, unas 24.000 personas ingresaron de forma irregular al país desde Colombia en 2019, mientras que en los dos primeros meses de 2020 entraron 3.366. Entre ellos, una cuarta parte son niños, en su mayoría menores de seis años.

Con información de Diario Correo   

Prensa Frontera Viva

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