Noris Pérez, migrante

Ellas trabajan en La Parada, como vendedoras informales,  y las une su condición de migrantes

Venezolanas en La Parada, en Colombia, que laboran como vendedoras informales, aprovecharon que este 14 de febrero se celebró el Día del Amor y la Amistad, para enviarles un mensaje a sus seres queridos, desde la distancia provocada por el éxodo.

Noris Pérez, de 62 años, vende café y cigarrillos en La Parada. “Le mando un saludo y un abrazo a mis hijos y a mi mamá. Aquí estoy, luchando, vendiendo mi café y cigarrillos”, fueron las emotivas palabras que dirigió a sus familiares, con motivo del Día de San Valentín.

“Los amo y los extraño”, soltó, por su parte, Sugey Ojeda, informal desde hacía ya varios meses en la zona neogranadina, en referencia a sus progenitores. “Son los mejores padres que Dios me pudo haber puesto en la vida”, prosiguió quien es oriunda de los Valles del Tuy.

Sugey Ojeda, migrante

Rosimar tiene poco tiempo en La Parada. Es la primera vez que pasa el Día del Amor y la Amistad alejada de sus hijos y de su madre. “Tatiana y Sebastián, los amo mucho”, afloró con el sentimiento de una progenitora que anhela estar cerca de ellos.

Rosimar, migrante

Al igual que estas historias, otras miles rodean a la localidad colombiana, la cual es escogida por muchos venezolanos que huyen de la crisis país.

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