Pensar que el arribo de los buques iraníes va a solventar la crisis del sector petrolero venezolano y abastecerá el mercado local de combustible, es una Utopía, y genera expectativas difíciles de cumplir por el régimen que nunca resuelve los problemas desde la base que los origina

Redacción Frontera Viva

Las operaciones que estarían prontas a cumplirse en Venezuela con la llegada de cinco buques procedentes de Irán, no serán suficientes para resolver el problema de abastecimiento de gasolina que padece la nación latinoamericana, explicó el experto en geopolítica y seguridad regional de Estados Unidos, Emili Blasco.

En el artículo publicado en el medio ABC de España, el pasado 13 de mayo, el especialista expone que si la empresa rusa Rosneft,  con mayor experiencia en el sector petrolero venezolano, no logró recuperarlo, menos lo harán los operarios iraníes, en parte vinculados a la Guardia Revolucionaria, a pesar de la tradición de refinado desarrollada en su país.

Blasco, aseguró que las refinerías venezolanas no pueden reactivarse como un negocio y eso manifiesta porque Rosneft, se marchó definitivamente de Venezuela. A lo que adiciona la intención de Irán de buscar compensaciones en toneladas de oro a través del intento de ayuda.

Hasta el mes de enero trabajadores rusos habían estado en Amuay intentando reactivar secciones de la refinería y mantenerla en funcionamiento. Pero cuando Rosneft, que llegaba a comercializar el 80% del petróleo venezolano vendido al exterior, decidió abandonar el país debido a las sanciones anunciadas por Estados Unidos contra sus comercializadoras Rosneft Trading y TNK Trading International, ni siquiera quiso quedarse en la operación de refinación para el consumo interno venezolano, porque es tanta la inversión que se debe hacer que representaba un negocio ruinoso, apuntó el experto.

Sin gasolina

Actualmente el país latinoamericano presenta graves inconvenientes para la producción de gasolina, situación que ha sido aliviada por la continuidad de actividades en el país de la estadounidense Chevron y de la española Repsol, que pagan al régimen con reservas monetarias internacionales y con producto refinado, respectivamente, señaló el reporte del medio español.

A finales del pasado mes de enero las actividades se paralizaron en las dos últimas refinerías operativas de Venezuela, Amuay y Cardón, pertenecientes al Complejo de Refinación Paraguaná, que en su momento representó el segundo de mayor capacidad refinadora del mundo.

El cese de las actividades, -señaló el experto en geopolítica-, puso en jaque el suministro de gasolina para el uso interno. En el país ya se venían mostrando enormes colas (desde antes se encontraban fuera de servicio el resto de las refinerías El Palito, Puerto la Cruz, Bajo Grande y San Roque), y ahora las estaciones de servicio se ven más sometidas a la presión popular.

Los iraníes no han llegado para rentabilizar económicamente la puesta en marcha parcial de alguna refinería, sino que todo indica que vienen a cobrar el favor por otro lado, seguramente con toneladas de oro. Así lo demuestran las informaciones que implican en esa triangulación a la Guardia Revolucionaria iraní y los movimientos de aviones de la compañía aérea Mahan Air.

El reciente nombramiento de Tareck el Aissami como ministro de Petróleo, entraría en el esquema de trato oculto con Teherán. El Aissami ha sido señalado como la principal conexión que el Gobierno venezolano tiene con Irán y sus «proxis» (especialmente el grupo Hezbolá), apuntó Blasco.

Expectativas frustradas

La presencia de los iranís en Venezuela no va a  resolver el problema de abastecimiento de gasolina representa otra más de las expectativas generadas por el régimen de Maduro a la población.

«Podrán arrancar la actividad en Paraguaná y producir algo de gasolina, pero se les volverá a caer»; explicó  Antonio de la Cruz, director ejecutivo de la consultora Interamericana Trends.

Cruz señaló que el proceso de reactivación incluye elementos de precisión, especialmente sensibles, y las instalaciones de las refinerías nacionales no cuentan con la tecnología necesaria.

Aunque se reactive momentáneamente alguna refinería en esa parte del país, la extracción de petróleo de Pdvsa en los campos del estado Zulia ha caído tanto que habría que llevar allí crudo sacado de otras regiones, lo que añade un serio problema de logística, detalló el experto en petrolero.

A lo anterior se suman otros dos problemas: la crisis de suministro eléctrico, -necesario para la actividad de refinación-, que se intensifica precisamente en el occidente venezolano, y además habría que trasladar buques cisterna para aportar el agua requerida en el enfriamiento de los procesos, porque las conducciones históricas están estropeadas.

«No lo van a poder resolver convenientemente. El régimen vive de crear expectativas, sin resolver nunca ningún problema de forma permanente», aseguró.

Otras petroleras

Mientras tanto la española Repsol está llevando a Venezuela producto refinado, saltándose peligrosamente las sanciones de EE.UU. Hasta ahora ha justificado la continuidad de sus operaciones de extracción de petróleo por la deuda que debe cobrarse con esa nación, pero sus volúmenes de exportación desde Venezuela son mayores a la propia deuda, advierte De la Cruz.

Repsol llevó a España 32.624 barriles diarios en enero, 43.275 en febrero y 33.577 en abril. Parte de ese crudo vuelve luego refinado a Venezuela, especificó.

Estado Unido pudiera actuar en cualquier momento para frenar a Repsol, pero la excepción que Washington ha aprobado para Chevron puede otorgarle cierta permisibilidad.

La compañía estadounidense, Chevron, goza de un enorme poder de lobby y ha logrado licencia para seguir su actividad en Venezuela hasta el 1 de diciembre sin aumento de producción, de unos 220.000 barriles diarios.

La petrolera no entrega luego producto refinado, sino que paga con divisas, especialmente útiles para el régimen.

Luchar contra los intereses petroleros requiere una presión constante, y en estos momentos Donald Trump tiene el foco en el problema del coronavirus. Esa es la razón por la que no termina de cerrar el grifo que ahogaría financieramente al régimen de Nicolás Maduro, concluyó el especialista.

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