Cuando llueve, como sucedió este miércoles, el grupo de retornados y algunos migrantes internos que pernoctan en la avenida Venezuela, en San Antonio del Táchira, corre a resguardarse debajo del techo más cercano para no perder de vista sus pertenencias: costales y maletas.

La mayoría ya arribó a su octavo día en una espera que ya no saben ni cómo calificar. “Pido a las autoridades que hagan presencia o que nos manden para nuestros estados”, clamó Arelis Madera al tiempo que conminó a que atiendan a los niños que integran el extenso grupo.

Madera indicó que siguen llegando retornados que, como ella, se atrevieron a atravesar un camino verde para arribar a su país. “Ya somos casi 300”, detalló mientras apoyaba su humanidad en uno de los equipajes que lleva consigo.

“Estamos pasando mucho trabajo. Hay mucho sol y llueve”, aseveró quien duró cerca de 15 días durmiendo en La Parada y, en vista de que no lograba pasar por el puente, decidió cruzar por la trocha.

Juegan para olvidar que no han comido

Cuatro jóvenes se hallaban este miércoles jugando, desde tempranas horas de la mañana, dominó.  Lo hacen, según cuentan, para “matar el tiempo” y olvidar que no cuentan con los recursos para comprar comida.

“Aparte de matar el tiempo, esta es una manera de olvidar hasta el hambre, pues con tantos días ya no tenemos de dónde sacar para comer”, detalló José García, quien tuvo que vender su teléfono “para poder, aunque sea, comernos un pan”.

“Esto es muy triste. Dicen que no tienen respuesta, que deben esperar a lo que le digan de arriba. Aquí tratamos de apoyarnos, pero igual es caótico este escenario de estar en la calle”, lamentó.

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Prensa Frontera Viva

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