martes, junio 28, 2022
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Que, aunque sin poder y sin gobierno, los tenemos en la mira. Que no descansamos. Que sin periodismo libre y sin opinión no hay democracia. Y por eso, desde la resistencia, como los cristianos primitivos, desde las catacumbas digitales, los seguiremos practicando.

¿Solo primarias?

Los venezolanos aprensivos con relación a las primarias, hasta el momento no demuestran nada novedoso, mismos discursos, mismos rostros, en momentos que el voto está muerto, por tal motivo, casi nadie demuestra interés, es muy bajo el porcentaje de interesados en la estrategia opositora llamada Plataforma Unitaria Democrática (PUD).
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha emitido una declaración -muy inusual en quienes han ocupado ese cargo- criticando acremente la reciente sentencia de la Corte Suprema respecto al tema del aborto, crítica en la que traspasa los límites de la admisible discrepancia sobre puntos de vista jurídicos del Alto Tribunal para llevarla al terreno de lo político y personal de los jueces que lo integran.

No basta sacar a Maduro

En la falsa oposición venezolana hay quienes conscientemente centran todo su furibundo ataque retórico contra la figura de Nicolás Maduro como la única razón de nuestras desgracias. Así en forma discreta y sibilina se sugiere que el problema es Maduro y quienes le acompañan salvando de su responsabilidad y participación a otros elementos del chavismo a quienes se consideran menos nocivos y, quizás lo más grave, dejando intacto a todo el aparato estatal chavista con el cual, según dicen, se podría gobernar. Este sería uno de los argumentos para ir a unas elecciones totalmente controladas por el Estado chavista con la esperanza de ganarle a Nicolás Maduro y emprender una transición de gobierno que sería la milagrosa solución a esta crisis terminal.

Partidos ¡Lean!

Observamos con inquietante preocupación que la tendencia a nivel nacional es de rechazo acérrimo a la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), como resultado que los liderazgos tradicionales se niegan revitalizar estas instancias, incluso hacen galas de discursos y personajes trillados, la crisis de los partidos políticos continúa empeorando.

La victoria de Petro…

Los venezolanos tendemos a ver la política desde el microscopio de nuestra propia desgracia histórica, no debería de ser así, pero lo es. El chavismo causó tal desgarradura en nuestro espíritu que tendemos a asociar cada evento electoral del mundo con nuestra tragedia, llegando a extremos de precaria racionalidad.
Aunque en derecho internacional solo existen estados sin calificativos, la ciencia política habla de Estado fallido. Dos politólogos norteamericanos, Steven Ratner y Gerald Helman acuñaron el concepto hace casi 30 años. Corresponde a naciones en dramática disolución donde la vida es invivible, incapaces de satisfacer necesidades básicas, prestar servicios de salud, electricidad, agua potable o seguridad ciudadana. Grupos irregulares o delictivos usurpan al gobierno el monopolio institucional de la fuerza.  
La disputa se mantuvo en terrenos diplomáticos que incluyen un instrumento denominado “Acuerdo de Ginebra” que se firmó en febrero de 1966 en el cual las partes se dieron 4 años para una solución amistosa a la que no se llegó por lo que las partes renovaron el compromiso de la vía de la negociación, esto mediante un nuevo pacto denominado “Protocolo de Puerto España” que se firmó en junio de 1970 en el que restablecieron la alternativa diplomática para resolver la disputa dándose para ello 12 años más. En este caso se incluyó la intermediación de la figura diplomática de “Buenos oficiantes”. Esto tampoco produjo resultado.
Nuestra lucha contra un régimen que ejecuta un plan inédito, sin precedentes contra la sociedad venezolana, en estos últimos 22 años nos ha costado encontrar la medicina correcta que permita salir de los que hoy tienen secuestrado el poder.  Observando la lucha que año tras año se da contra el Régimen Comunal Comunista, es público, notorio y comunicacional que debemos cambiar el concepto por uno que aglutine a la ciudadanía y devele los pilares del enemigo, la narrativa actual que acompaña a las estrategias no logra efectos contundentes que debiliten de verdad a los malignos Gramscianos que están acabando con nuestra República.
Se trata de una de las pocas alianzas duraderas de Estados Unidos en una Latinoamérica bajo constante turbulencia, una que se construyó a lo largo de décadas de combate conjunto contra los cárteles del narcotráfico de la nación sudamericana. Pero la elección de Gustavo Petro como el primer presidente izquierdista de Colombia posiblemente pondrá a prueba como nunca antes la relación especial de Estados Unidos con un importante aliado no perteneciente a la OTAN.

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