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Carlos Ramírez

Dr. Carlos Ramírez. Abogado litigante con más de 40 años de experiencia. Especialista en Derecho Procesal, Penal, Civil y Derecho Constitucional. Diplomado en Litigación Penal Internacional. Escritor y articulista de varios periódicos.

Ya está abierto un juicio instado por la Organización de Naciones Unidas ante la Corte Internacional de Justicia que concluirá con una sentencia sobre la propiedad del territorio Esequibo. Esa Corte dictaminó que tiene jurisdicción y va a decidir el caso que en más de 130 años no se ha podido resolver amistosamente. De aquí en adelante no tiene relevancia el argumento de negar autoridad a ese tribunal para resolver ese diferendo. Hay que litigarlo
Como el nombre lo indica, Estados Unidos nació de la confederación de trece colonias británicas que se alzaron reclamando su derecho de decidir sobre los impuestos que les decretaban desde el aristocrático gobierno inglés resistido por los colonos ya imbuidos por una idea republicana. Aquellas trece colonias terminaron declarando la independencia y adoptaron una unidad nacional que denominaron Estados Unidos de América. Una larga historia de vicisitudes internas y con el imperio británico llegó al punto de la conformación de un Estado que nació de aquellas colonias, las cuales finalmente, en 1787, acordaron una Constitución y en ella se estableció el régimen republicano federal con tres poderes, pero el dominio real era del Congreso.
La batalla judicial por la presidencia de EEUU está en pleno desarrollo, episodios parciales han resultado a favor y en contra de unos y de otros, pero la línea procesal continúa indetenible como turbulento río para desembocar en la Corte Suprema donde solo 9 jueces tienen el poder constitucional para dar la última palabra sobre quién será el presidente en este país donde eso será santa y definitiva palabra. Por eso quiero recordarles la historia de ese tribunal que a sus inicios era nada, un órgano sin importancia que en su fundación comenzó a funcionar en un sótano de unas carnicerías.
Dieciséis trabajadores de la industria petrolera mueren lentamente en la cárcel de Tocuyito donde llevan 3 años y 3 meses presos por órdenes que usted dio en rueda de prensa en fecha 17 de septiembre del 2017, señor Tarek William Saab. Usted los acusó de sabotajes y concierto para delinquir, pero nunca en todo este tiempo les presentaron alguna prueba, ni han estado ante un juez para ejercer derecho a la defensa alguna.
Distinguida señora Janiot, he leído su artículo titulado “La jugada sucia” dedicado a la batalla judicial que lleva el presidente Donald Trump cuestionando los resultados electorales que algunos han dado como ciertos, artículo que usted ha publicado en su blog. Y dada la relevancia de su opinión, así como también el tinte judicial que al mismo imprime, tema que es de mi especialidad, no he resistido a la tentación de responderle con el respeto que usted se merece.
Se trata de un plan nada fácil porque se requiere de una buena argumentación sobre la violación de un derecho constitucional y sólidas evidencias que lo respalde como ocurrió en el caso de las elecciones del año 2000 que quedaron pendiendo de un hilo entre George W. Bush y Al Gore
Hace tiempo hemos estado viendo en las redes el desesperado clamor de una madre pidiendo al régimen que le diga donde está su hijo que se lo llevaron preso hace dos años y no le dan razón de él. La señora ha tocado puertas, ha buscado abogados, ha hecho todo cuanto le ha sido posible.
La sentencia de la Corte del Distrito Sur que afirma validez del Bono 2020 y condena a su pago en resumen legaliza un acto ilícito, y con ello desconoció la reiterada jurisprudencia que en contrario fijó la Suprema Corte de los Estados Unidos en sentencia del año 1920 conocida como “el fruto del árbol envenenado” y según la cual un hecho ilícito no puede generar actos lícitos. La juez Katherine Polk Failla en su fallo proclama que al haber ingresado dicho bono al torrente financiero Neoyorquino no puede desconocerse porque afectaría su fortaleza como centro del comercio mundial, planteamiento que llevaría al absurdo de proclamarle como templo impenetrable para lavar en él toda clase de transacciones fraudulentas, que eso sí en verdad le afectaría.
Estoy estudiando la sentencia de la Corte del Distrito Sur de Nueva York que rechazó la demanda de PDVSA para la declaratoria de nulidad del Bono 2020, son 68 páginas muy densas en razonamientos y donde hay importantes revelaciones que abordaré en este artículo sin que me sea posible agotar el análisis, pero lo continuaré en otro.
En mi condición de ciudadano venezolano estoy muy agradecido con la política del presidente Donald Trump ante la tragedia que ocurre en mi país y en mi condición de ciudadano norteamericano le daré mi voto el próximo 3 de noviembre.

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