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Gustavo Tovar

Activista de Derechos Humanos, Abogado, Director, Poeta y Educador

La caída de Trump…

A la llegada de Trump a la presidencia de los Estados Unidos preví un escenario apocalíptico acaso por mis propias conclusiones: el desquiciado ataque a México y a los mexicanos forjado por su rudimentario nacionalismo; su intragable pedantería y desprecio maniqueo sobre los valores humanos (“bueno”: lo que lo apoyase; “malo”: todo lo demás); su infeliz ignorancia sobre temas esenciales de historia y cultura; o acaso por el ciclón de información y de propaganda negra que el mundo desparramó sobre él. Fuese lo que fuese imaginé con Trump el fin del mundo.Me equivoqué, obviamente ni ocurrió el fin del mundo ni su accionar político fue tan devastador y errático como se suponía que sería. Mi errar fue humano.Lo reconozco con humildad.

Vuelvo a la palabra…

Vuelvo a las palabras. Las había dejado de usar, quería guardarme y recuperar el aire por unos días. No lo logré, el fin de año –otro más– fue frustrante y triste: la peste chavista sigue descuartizando a Venezuela. No sé si te pase igual, imagino que sí, pero los venezolanos de este tiempo llevamos un tortuoso peso sobre nuestro espíritu que nos encorva y sofoca. Que nos quita aliento. No somos completamente felices ni estamos jamás serenos, hemos perdido una nación, una cultura, un aire, y nos duele, nos duele muchísimo. Venezuela nos deja sin palabra, es un largo suspiro.

Más sobre el infierno…

El 4 de febrero de 1992, cuando Hugo Chávez asesinó a centenares de venezolanos, Venezuela inició su viaje a su ultratumba política. Por la espalda y en el sigilo de la madrugada, el traidor militar disparó certeramente a la cabeza de sus compañeros, regándolos sin vida por doquier. Una Venezuela, la civilizada, que había forcejeado brutalmente durante siglos con la otra, la barbárica, caía tendida y asfixiada sobre el pavimento de nuestra historia.

Infierno

Enmudezco, ya es imborrable el daño y probablemente incurable. Estamos extraviados en una noche larga sin estrellas ni luna. A lo lejos se nota el país ardiendo, se siente el calor, se escuchan los gritos de agonía. Un hombre es linchado, lo queman vivo, se carboniza ante el repaso impávido de los transeúntes. Nada pasa. La noche venezolana es aguda. No vemos, estamos ciegos.

El espíritu de la consulta…

No podremos alcanzar la ansiada libertad para Venezuela sino mantenemos un espíritu crítico entre los que estamos involucrados en esta complicada tarea. ¿Y quiénes estamos involucrados en esta complicada tarea? Todos y cada uno de los venezolanos patriotas, demócratas y decentes, es decir la mayoría. La crítica, lo señalaba siempre Octavio Paz, nos hizo modernos y si aspiramos a la modernidad debemos de promover y aceptar el pensamiento crítico. La consulta popular anunciada por el liderazgo opositor ha recibido muchas críticas sensatas, coherentes y necesarias. Pienso que –cuando no insultos o histerias– hay que atenderlos. El pueblo está harto, hay que escucharlo.

Los enfants terribles

He decidido publicar una conversación –sí, conversación, no gritería, no empujón ni insulto– que sostuve por twitter con Jovel Álvarez porque la considero idónea frente al oscuro diciembre que se avecina en Venezuela con las fraudulentas elecciones parlamentarias propuestas por el chavismo y la “consulta popular” ideada por la oposición como respuesta.

Olvidadizos e ingratos

Somos un país de ingratitudes y de olvidos, por eso no progresamos, por eso estamos estancados en desconocimientos y simulaciones, por eso nuestra frivolidad, nuestra impericia, nuestra falta de convicción. Somos ingratos y olvidadizos en todo, especialmente en la política. Pero también en la cultura, en el arte, en la educación, en el emprendimiento.

Asesinos de la humanidad…

No son narcos los peores criminales que ha conocido la civilización, tampoco los corruptos ni los asesinos en serie, los peores criminales que la humanidad conoce y conocerá son los genocidas y los criminales de lesa humanidad. La hondura de la tragedia venezolana deriva en que quienes nos rigen, la dictadura chavista, está compuesta por genocidas y criminales de lesa humanidad. De ahí resulta el mosaico de sangre, dolor y devastación que compone el sufrimiento que soporta nuestro país desde que Chávez mostró su rostro. De ahí deriva tu calvario y el mío. Somos víctimas de un holocausto.

Abatido

Abatido, esa quizá sea la palabra precisa: abatimiento, eso es lo que se siente al padecer el Covid-19. Es extraña la sensación porque suma muchos padecimientos conocidos: gripe, fiebre, indisposición general, jaqueca, ahogo, asma, pero los presenta en bloque, todo a un tiempo. Por eso quien presenta los síntomas del virus chino ante todo se siente abatido, pierde el aire, se asfixia.

Plan país para próceres…

Soy de los que piensa –lo he escrito antes– que Venezuela no vive tiempo de líderes sino de próceres. Nuestros héroes de la Independencia lucharon contra el imperio español que no era ni remotamente tan salvaje y cruel como el chavismo: la tiranía del narcotráfico, la trata humana, el crimen caótico, la corrupción y la tortura. Un líder no los vencerá, un prócer sí.

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