lunes, octubre 18, 2021
Inicio Opinión Humberto González

Humberto González

¿Cuál “oposición”?

Hay un grupo de periodistas, influencers y “analistas” que insisten en llamar “la oposición” a la asociación de franquicias partidistas que desde el llamado G4 y el Interinato alientan una política de reconocer y colaborar con el régimen chavista como una extraña forma de oponerse. Es posible que algunos insistan en esta denominación simplemente por ignorancia o pereza mental para el análisis político riguroso pero con toda certeza que hay otros que lo hacen porque forman parte de la nómina o bien del régimen chavista o del hamponato interino de Juan Guaidó.
La corrupción en el manejo de los activos de Venezuela en el exterior es la medida de lo que hipotéticamente sería un gobierno de la falsa oposición. No sería diferente al saqueo que el chavismo ha perpetrado contra la hacienda pública. Quizás la única diferencia sea que estos, a diferencia de aquellos, preferirían usar una franela anaranjada o amarilla, no roja. La impunidad y el caradurismo se mantienen intactos en ambos casos para justificar el robo de los recursos nacionales en nombre del pueblo.

Abstención militante el 21N

Regresa nuevamente el ejército de operadores políticos del chavismo y la falsa oposición para promover la fiesta electoral de esta temporada que será el 21 de Noviembre. Una vez más chavismo y falsa oposición vuelven a coincidir en la defensa del estado chavista. Sus diferencias son aparentes porque ambos están de acuerdo en defender al estado chavista que les permite seguir en el negocio de la política y más específicamente en la próspera industria electoral que parece ser el único sector económico que se mueve en Venezuela, además del narcolavado.
La falsa oposición quiere que los venezolanos se centren en el tema del fraude electoral y las condiciones técnicas para ir a unas elecciones o a un referéndum. Ese es el papel que el régimen chavista le ha asignado a la falsa oposición, el de distraer a los venezolanos con el cotillón y la fiesta electoral. Pero el problema real que tenemos es el del fraude político, derivado de un régimen que se ha procurado un marco legal y constitucional a su medida
Este 13 de septiembre se cumplen 80 años de la fundación del partido Acción Democrática. Su innegable influencia en la historia y la política venezolana ha sido, y debe seguir siendo, tema de estudio y debate más allá de los mitos construidos por sus fundadores y mantenidos en el tiempo por sus seguidores. En el presente artículo me propongo explicar los rasgos más destacados de la teoría del Estado construida por Rómulo Betancourt, adoptada y ejercitada por Acción Democrática cuando ha sido poder. Además intentaré demostrar las coincidencias entre el modelo de Estado de Acción Democrática y el actual modelo de Estado chavista, salvando las diferencias donde las hubiere, concluyendo que el chavismo no es otra cosa que la consecuencia directa de una sucesión de eventos y políticas que se estrenaron hace 80 años en Venezuela.
La política zigzagueante de la falsa oposición de participar unas veces sí y otras no en los fraudes electorales que convoca el régimen chavista parece responder más a cambios hormonales de sus dirigentes que a una racionalidad política. En el desarrollo de esa conducta errática se va configurando un patrón que, visto en el marco de los últimos 22 años, termina legitimando al régimen chavista a pesar de tener el rechazo masivo de la población venezolana. Y lo más pernicioso de esas fallidas estrategia políticas es que nos pone ahora frente a un discurso que pretende justificar la irreversibilidad del régimen chavista.
No importa como lo quieran presentar o justificar. Las negociaciones con el chavismo en México constituyen un inmenso fracaso político para la falsa oposición representada por el G4 y aun aferrada a los escombros del llamado gobierno interino y la asamblea del 2105. Para establecer las dimensiones del fracaso hay que examinar el proceso mismo en el cual se embarcó la falsa oposición y el único documento que han producido hasta ahora conocido como “Memorando de Entendimiento”.
En mayo de este año en estas mismas páginas de opinión nos preguntamos “¿Apoya realmente los EEUU al interinato de Guaidó?” A pesar de las fuertes evidencias de un viraje en la postura norteamericana frente al interinato de Juan Guaidó la pregunta intentaba explorar este nuevo giro dando un margen prudente para la incredulidad y el escepticismo.
La cohabitación entre el chavismo y la falsa oposición ha existido desde 1999. Esta relación política y financiera ha tenido encuentros, desencuentros, acuerdos y desacuerdos. Pero lo esencial es que con sus altibajos ha existido desde el principio una simbiosis donde la falsa oposición ha sido extremadamente útil en lo funcional e instrumental para el sostenimiento del régimen chavista.
Decir que la inmensa mayoría de los venezolanos rechaza en forma militante las negociaciones entre el chavismo y la falsa oposición es una obviedad. Pero ante la necedad y el empeño de los operadores políticos de ambos bandos en destruir a Venezuela tenemos que insistir en lo que resulta evidente ante los ojos de millones de compatriotas. No solo es lo que indican las pocas encuestas serias que quedan en el país y que no están asociadas a candidatos y agendas. Es lo que dicen muchos venezolanos pública y privadamente al condenar el permanente rito de cohabitación entre chavistas y falsos opositores que ya cumple más de dos décadas.

Más vistos

Destacados del día