Inicio Opinión Tulio Hernandez

Tulio Hernandez

Sociólogo experto en cultura y comunicación, columnista del EL NACIONAL, consultor internacional en políticas culturales y ciudad.

Si todo sigue como el Tribunal Supremo de Cabo Verde lo anuncia, dentro de pocas semanas veremos una foto de Alex Saab, el amigo personal de la diputada Piedad Córdoba, vestido con el uniforme naranja que se le entrega a los presos en los Estados Unidos para que lo vistan en su nueva residencia.
I. El chavismo lo tenía claro desde el comienzo. La decisión era destruir rápido –en el menor tiempo posible– la sólida obra cultural que en la era democrática se había edificado. Hacerla escombros rápidamente era la consigna.
Intentar responder a la pregunta “¿Qué va a salir como resultado de este nuevo intento de diálogo?” sería un acto irresponsable. A menos que se hayan cocinado unos acuerdos en blindado secreto, nadie puede decir a priori que todo está perdido para la resistencia democrática o que el diálogo va a traer de manera inexorable elecciones libres para que sean los ciudadanos quienes decidan el futuro de la nación.
Entre más tiempo pasa, y menos posibilidades de mejoría tiene, más notoria se hace la gran farsa sobre la que se edificó la revolución cubana. A estas ruinas precoces les ocurre lo que a los mitómanos, los mentirosos empedernidos y los magos en decadencia: con el paso de los años todas sus audiencias van descubriendo sus engaños, o sus trucos, y en vez de admiración, comienzan a suscitar lástima. O desprecio.
He parafraseado el título de un libro de pronta aparición de la escritora tachirense Leonor Peña –La muerte es una maestra que vino de La Habana, se titula – para darle nombre a este artículo en el que trataré de expresar los sentimientos encontrados que suscitan en mis los recientes acontecimientos de protesta callejera que, por primera vez desde que se instaló el estatismo comunista en el año 1959 en Cuba, han ocurrido a escala nacional.
Los millones de venezolanos que han abandonado su país buscando una segunda oportunidad en otros son uno de los testimonios mas contundentes del fracaso estrepitoso y crueldad sin límites del modelo político conocido como “Socialismo del siglo XXI”. Todos los organismos internacionales que se ocupan del tema lo ratifican. Para el 5 de junio de 2021, la Plataforma de Coordinación de la Repuesta para Migrantes y Refugiados de Venezuela concluye que mas de 5,7 millones de personas han salido del país y de ese total cerca del 31%, un millón setecientos cuarenta y dos mil, se encuentran en Colombia.
Daniel Ortega se ha convertido en una vergüenza histórica. Entre más tiempo transcurre y menos apoyo popular recibe, más deplorable es su figura y despreciable su presencia. De ser un jovenzuelo héroe libertario pasó a convertirse en viejecillo déspota. Con una Lady Macbeth tropical de cabecera.
América Latina ha entrado en una inestabilidad amenazante y sería una lectura simplista creer que es solo por obra de los Petro, los chavistas y el Foro de Sao Paulo. Que también juegan rudo, y sucio, por supuesto. Pero en el fondo de todo están unas sociedades que no logran superar las profundas desigualdades sociales que llevan dentro, y tampoco –ni las izquierdas, ni las derechas para seguir usando un esquema que no sirve, pero sobrevive–, superar la cultura autoritaria, de tiranuelos bananeros, inscrita en nuestro ADN político desde los tiempos coloniales.
Así podría titularse un film documental sobre la historia institucional de las Fuerzas Armadas venezolanas. Narrada entre dos grandes escenas.
Si alguien tenía esperanzas creyendo que la inclusión de dos miembros no rojos en la directiva del CNE era una señal de apertura democrática del chavismo, mi sentido pésame. La ejecución militarizada del embargo a la sede de El Nacional, el pasado viernes 14, es una clara advertencia en sentido contrario.

Más vistos

Destacados del día