Por Marianella Montenegro

Con la integración cultural y social como norte, un grupo de profesionales venezolanos y colombianos creó la Orquesta Sinfónica de la Juventud en Bogotá, en abril de 2019, conformada por músicos de ambas naciones. Cinco meses más tarde, nació con el mismo propósito el Coro Sinfónico de la Juventud, una agrupación coral de talentosas voces, también binacional.

El pasado 29 de febrero, las dos formaciones —Orquesta y Coro— ofrecieron su primera presentación del año, dando inicio a la temporada musical 2020, un emotivo concierto que cautivó a los presentes en el auditorio Fabio Lozano de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, en Bogotá. Bajo la batuta del director venezolano Eduardo Ortiz, las agrupaciones interpretaron piezas célebres del repertorio clásico, la mayoría notas familares para los oídos de los asistentes.

Oberturas y coros de tres famosas óperas

El concierto se inició con la vibrante Obertura de la opereta Caballería ligera, una de las obras más conocidas del compositor astrohúngaro Franz Von Suppé; este primer movimiento se popularizaría hasta nuestros días gracias a la producción audiovisual para niños La hora de la Sinfonía, creada por Walt Disney en la década de 1940. Otra Obertura, esta vez de la ópera Rienzi, el último de los tribunos de Richard Wagner, fue la segunda ejecución. La tercera pieza de la tarde fue Va, pensiero, el conmovedor coro de los esclavos de la ópera Nabucco de Giusepppe Verdi, calificada por muchos como su obra maestra, con una magistral interpretación del Coro Sinfónico de la Juventud, desde el Balcón Anterior Norte de la sala.

El Cuarto Movimiento de la Sinfonía no. 2 de Piotr Ilich Tchaikovsky, llamado Finale. Moderato assai, que inicia con un estallido en fanfarria, cerró la sección clásica del concierto para dar paso a la parte popular con la interpretación del Danzón no. 2 del maestro mexicano Arturo Márquez, nostálgica, y a la vez enérgica y contagiosa creación, que al ritmo de la clave, puso a moverse en sus asientos al auditorio.

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Como es tradición en las fiestas venezolanas, el Alma llanera -—con introducción de un Pajarillo— inició la despedida. Esta querida canción de Pedro Elías Gutiérrez arrancó aplausos y más aún cuando cuatro músicos armados con arpa, cuatro, bajo y maracas hicieron aparición a un costado del escenario, y se fajaron a tocar música llanera, acompañados por un cantante solista salido de las filas de los ejecutantes de la Orquesta.

Como contraparte y a manera de intercambio, un grupo de jóvenes músicos colombianos, con percusión y maracas en mano, interpretó Colombia tierra querida del compositor Lucho Bermúdez, también acompañados por la Orquesta y las voces del Coro.

Diálogo, convivencia e integración

El fenómeno de migración de venezolanos hacia Colombia no ha obviado a los músicos, y en general a los artistas y creadores. Más de 500 músicos formados en el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela se encuentran radicados en el país vecino en la actualidad. Lamentablemente no todos cuentan con condiciones óptimas de vida. Pero una inciativa como lo es la creación de estas dos agrupaciones, ha venido a apoyarles o por lo menos a mitigar la situación de dificultad que algunos experimentan.

En septiembre de 2019 se creó la Fundación para la Integración Musical de Colombia (Fundimusicol), con Álvaro Carrillo en la dirección ejecutiva, que da marco a la Orquesta y al Coro Sinfónicos de la Juventud, y que tiene por objetivo principal “fomentar la integración musicial entre músicos profesionales, proporcionando un espacio abierto para que puedan participar músicos de todos los niveles, edades, estratos y nacionalidades”. En el mismo mes, la Orquesta hizo su debut con la Sinfonía no. 9, Nuevo Mundo, de Antonin Dvorak, bajo la dirección del maestro venezolano Manuel López-Gómez.

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La Orquesta cuenta hoy con la participación de 130 músicos de ambos países. Al unir fuerzas, los nueve músicos venezolanos y colombianos que crearon la Orquesta buscaban construir un espacio para el diálogo, la convivencia y la integración, seguros de que con dedicación, disciplina y perseverancia se puede contribuir con el fortalecimiento de las capacidades humanas y sociales de sus integrantes, a través de la búsqueda de la excelencia musical.

Un Coro tricolor

El Coro Sinfónico de la Juventud nació por iniciativa del director Eduardo Ortiz, de la mano de Fundimusicol. Sus directores musicales, la maestra Sara Caterine y el maestro Ricardo Gómez, son los encargados de velar por la calidad artística y el elevado nivel musical de esta agrupación constituida por 58 voces, entre estudiantes, profesionales y consagrados músicos venezolanos y colombianos

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