El informe anual del Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV) al cierre de 2020, dejó ver que la violencia en Venezuela sigue en aumento a pesar de las limitantes impuestas por la pandemia, ubicándose no solo como el país más violento de Latinoamérica, sino del mundo. La letalidad reflejada en el accionar de los cuerpos de seguridad añade cuatro veces más muertes a la lista de venezolanos fallecidos que los que mató el coronavirus

Frontera Viva

El director general del Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV), Roberto Briceño, reveló el informe que anualmente presenta la organización no gubernamental sobre la situación de violencia en Venezuela. Para sorpresa de mucho, aún en medio de la pandemia, el país se mantiene al cierre del año 2020, como uno de los más violentos no solo de la región, también del mundo con al menos 11.891 fallecidos a causa de situaciones violentas.

Durante la presentación del informe, el director del OVV, dijo que “la epidemia de la violencia resultó once veces más letal que la epidemia de la covid-19”, durante el 2020 en Venezuela.

Una tasa de 45,6 muertes violentas por cada cien mil habitantes, por encima de cualquiera de los otros países considerados como violentos en América Latina, estimó el OVV, quien ubicó la cifra de acuerdo a tres tipos de muertes, consideradas componentes de la violencia letal en la sociedad venezolana.

El informe presentado refleja que en 2020 ocurrieron 4.153 homicidios cometidos por los delincuentes, para una tasa de 15,9 víctimas por cada cien mil habitantes.

Se contabilizaron 4.231 muertes catalogadas por las autoridades como resistencia a la autoridad, convirtiéndose en homicidios cometidos por los cuerpos de seguridad del Estado, por un uso excesivo de la fuerza o mediante ejecuciones extrajudiciales, con una tasa de 16,2 víctimas por cada cien mil habitantes.

“Hubo al menos 3.507 muertes de intencionalidad indeterminada, registradas oficialmente como averiguaciones de muerte, y que consideramos son homicidios que permanecen sin aclarar y muchas veces sin investigar, y cuya tasa estimada es de 13,4 víctimas por cada cien mil habitantes”, destaca el informe.

En comparación con las muertes violentas registradas durante el 2019, que se ubicó en 16.506, es decir, 60,3 por cada cien mil habitantes, el OVV, muestra una disminución importante en la tasa de violentas para el 2020.

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En los homicidios cometidos por delincuentes el descenso fue del 37%, lo cual también refleja la reducción de oportunidades para el crimen violento.

De acuerdo con el director del OVV, la pandemia y la cuarentena han conllevado a una reducción de las actividades de la criminalidad de las pequeñas bandas y un incremento de las bandas de crimen organizado. También se registró un desplazamiento del contexto de la violencia, pues disminuye en los espacios lejanos y ajenos, y se incrementa en los cercanos y familiares.

Letalidad policial

La letalidad policial se sostuvo como práctica en todo el territorio nacional, mostrándose una diversidad en los lugares de ocurrencia y en los organismos oficiales ejecutores, se desprende del informe.

Durante el 2020, y por primera vez en la historia, las muertes ocasionadas por los cuerpos policiales y catalogadas como resistencia a la autoridad son superiores, en términos absolutos y en las tasas, a los asesinatos que cometieron los delincuentes.

Para el Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV), existe en Venezuela una epidemia de violencia policial, teniendo en cuenta que desde el año 2016, existe un aumento sostenido de la letalidad policial en relación a las muertes provocadas por los delincuentes.

Roberto Briceño León, dijo que cada año hay más víctimas por haberse resistido a la autoridad que los homicidios de cualquier otro tipo. En el año 2016, por cada cien homicidios hubo 28 personas que fallecieron en las actuaciones policiales que calificaron como muertes por haberse “resistido a la autoridad”.

En 2017 fueron 34 por cada cien; en 2018 fueron 72 por cada cien; en 2019 fueron 88 por cada cien y este año 2020, por primera vez, fueron más los muertos por los policías que por los delincuentes: 101 por cada cien homicidios delincuenciales.

La actuación letal de la policía se ha extendido por todo el país, parece ser la única política de seguridad que se ha estado implementando. En doce estados del país la policía mató más que los delincuentes. Es decir, en la mitad de entidades federales la letalidad policial fue superior a la letalidad delincuencial, registra el informe del OVV.

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En 112 de los 335 municipios del país, las muertes por la supuesta resistencia a la autoridad superaron a los homicidios ocasionados por cualquier otro delito: robo, venganza, pasionales.

El 90% de las víctimas de la resistencia a la autoridad tenía entre 18 y 40 años, las autoridades afirman que el 66% de ellas tenían prontuario policial, en su totalidad eran venezolanos. Entre lo más destacado del informe es el registro de la muerte de tres niños menores de 11 años por supuestamente haberse resistido a la autoridad.

El informe 2020, detalla que la mitad de las víctimas cayeron en las acciones de la PNB-FAES (82% FAES) y del CICPC.  En el 12% se debieron a funcionarios de la GNB y en el 20% a las policías estadales.

En conclusión

En quince entidades federales del país las muertes por resistencia a la autoridad tuvieron una condición de epidemia y los fallecidos por este motivo han sido cuatro veces más que los que mató el Covid-19 en el año 2020.

El Observatorio Venezolano de la Violencia, señala que, en medio de la gravedad de las emergencias humanitaria, de violencia y de salud que azotan a Venezuela, se ha logrado tener muy clara la magnitud y profundidad del daño que en todo el territorio nacional se ha causado a la convivencia social, del profundo deterioro de todas las instituciones, y de cómo se amenaza con instaurar la violencia como rasgo propio a la identidad cultural. 

Otro de los puntos detallados está relacionado a la violencia estructural, la que no mata con balas y es que en los últimos años la vida de los venezolanos cambió drásticamente, se plasma en la investigación.

Los ciudadanos soportan precariedad, privaciones y empobrecimiento. La inseguridad alimentaria está presente en un 80% de los hogares venezolanos. La incertidumbre de contar con servicios públicos, transporte o gasolina, se extiende a toda la población. Esta realidad representa un tipo de violencia diferente, que no mata con una bala o un cuchillo, pero que puede provocar la muerte, es una violencia estructural.

Es conmovedor examinar estos hechos y nos estremecernos al apreciar, con dolor, la expansión del daño que se ha causado a las personas y a la sociedad en su conjunto, concluye el informe. 

Con información del OVV

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