Según algunos vendedores de la zona comercial neogranadina, el producto, aunque escaso, lo han ofrecido en sus puestos informales

Jonathan Maldonado

Al servicio de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) del Distrito Sanitario de los municipios fronterizos Bolívar y Pedro María Ureña han arribado los rumores de que pacientes venezolanos, con VIH-Sida, estarían vendiendo los medicamentos en Colombia, específicamente en La Parada, pues reciben los anti-retrovirales tanto de organizaciones que operan en Venezuela como en el vecino país.

“Eso es lo que se ha escuchado, pero personalmente no lo he comprobado”, destacó Deisy Mendoza, médico de salud pública encargada del servicio de ITS en la frontera. La especialista instó a los pacientes a no incurrir en estas prácticas, ya que son muchas las personas que necesitan el medicamento. “Hay que ser conscientes y evitar a toda costa estas ventas”, subrayó.

Frente a este escenario, el equipo de Frontera Viva recorrió más de 12 puestos informales de ventas de medicinas, ubicados en La Parada, en Colombia,  y en solo dos de ellos, los vendedores afirmaron comercializar los anti-retrovirales. “Ahorita no los tengo a la mano, pero sí los he vendido. Están escasos”, resaltó, sin querer ser identificado.

Los precios, detalló, varían mucho. “Debemos primero esperar a ver en cuánto lo conseguimos, y después establecemos el monto”, aseguró, al tiempo que reconoció que sus proveedores son los propios pacientes, la mayoría venezolanos, que necesitan el dinero.

Entretanto, Génesis Díaz, de 27 años, pese a que lleva dos meses como vendedora informal en La Parada, nunca ha ofrecido anti-retrovirales ni ha visto a gente que lo haga. “Lo que yo vendo son antibióticos, pastillas para la tensión y el corazón y jarabes pediátricos”, enumeró.

“Hay mucha competencia”

Díaz calificó de “caótica” la situación en La Parada, pues cada día aumenta la competencia de vendedores informales de medicinas. “Las que yo ofrezco son confiables, garantizadas”,  recalcó la joven.

La dama, del estado Barinas, comienza a las 5:00 a.m. y termina a las 8:00 p.m. “Lo máximo que se puede hacer en un día son 100.000 pesos, pero de esa cantidad gano solo el 20%, ya que le trabajo a otra persona”, remarcó, para luego aclarar: “no todos los días se gana lo mismo.  Lo que consigo me alcanza para el arriendo y la comida”.

Nairuvi López tiene el mismo tiempo que Díaz en La Parada. Se vinieron juntas de Barinas y se apoyan en el trabajo. “Lo más difícil ha sido tener que caminar por todos lados – para ofrecer los medicamentos–, y llevar sol”, confesó.

López, de 28 años,  hace este esfuerzo por sus cuatro hijos. “A veces me va bien, otras veces regular”, añadió con resignación y aferrada a la idea de que las cosas puedan mejorar  para retornar a su tierra.

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