Más de 400 padres venezolanos este domingo 21 junio, no van a recibir el apretón cariñoso de sus muchachos. No es solo la cuarentena obligatoria y preventiva ante el Covid-19, quien los separa de sus seres queridos. Son los barrotes de un injusto encarcelamiento que mantiene a muchos incomunicados, privados y criminalizados, solo por disentir.

Lucas Prieto, Padre del diputado tachirense Renzo Pietro.

Por Rosalinda Hernández C.

Cada año el tercer domingo del mes de junio, países de Europa e Iberoamérica, adoptando la costumbre oficializada desde 1924 en Estados Unidos, celebran el día del padre. La fecha es propicia para resaltar la importancia de la figura masculina y su influencia determinante en la vida de un ser humano.

Este 21 de junio será dedicado a los padres. Celebración que se hace en medio de una recesión económica mundial, devenida de la pandemia provocada por el Covid-19.

En Venezuela el panorama no luce diferente, al contrario, a la ya acentuada crisis mundial se le suma el colapso político y social que se viene generando en medio del peor gobierno que haya tenido el país caribeño en su historia republicana.

Muchos no tendrán la oportunidad de abrazar y festejar el día del padre en el país. No solo se los impide el distanciamiento social, se interponen los barrotes de una cárcel y el aislamiento judicial, al estar confinados injustamente a una fría celda. Esto los aparta del ser especial y representativo: ¡papá!

El último informe del 15 de junio, presentado por el Foro Penal, ONG venezolana dedicada a defender los derechos de la población penitenciara, da cuenta que 425 personas se encuentran en las cárceles nacionales por motivos políticos, incluyendo en esta lista a cuatro menores de edad.

Es el mismo número (425) de padres venezolanos que por razones políticas no podrán recibir un abrazo, una llamada y mucho menos un regalo de sus hijos. Ellos están privados de libertad y la causa es pensar diferente y manifestarlo.

Renzo Pietro, diputado venezolano preso por segunda vez por el régimen venezolano.

Papá también llora

Ya debería haberse acostumbrado a pasarla sin sus hijos, son varios años lejos de ellos, pero no, los añora, extraña, guarda silencio, baja la cara y disimula las lágrimas, así se presenta Lucas Prieto, el padre del diputado a la Asamblea Nacional venezolana por el Táchira Renzo Prieto.

Este año Renzo, no va a estar aquí, dice su papá en medio de profunda tristeza e impotencia.

No es el primer año que el parlamentario pasa tras las rejas. Desde el 2014 al 2018, el tachirense permaneció recluido en el Helicoide, por un delito que nunca se le comprobó en 32 audiencias diferidas.

El diputado Renzo Pietro cuando fue detenido por primera vez.

“Antes no lo podía ver, se podía visitar. Renzo nos llamaba todos los días y así sabíamos de él, ahora ni siquiera podemos dar fe de nada. Desde el 10 marzo no le han permitido comunicarse con nosotros”.

No sabe si su hijo aún lleva la misma ropa que cargaba el día que fue aprehendido por las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) de la Policía Nacional Bolivariana en Caracas.

Desconoce si está durmiendo bien o lo hace tirado en el piso. Si tiene acceso a una ducha o si se está alimentado bien. Nada de eso se conoce, reveló.

A Renzo lo han criminalizado siendo inocente, no le han permitido ni una llamada con su familia, siendo un derecho se lo están violentando. No sabemos cómo se encuentra, agregó.

A la ausencia de Renzo, se le suma la de sus dos hermanos que se vieron obligados a emigrar ante las constantes amenazas y persecuciones a las que fueron sometidos, señaló con impotencia Lucas.

“Si mis otros dos muchachos se quedan en Venezuela, seguramente ya serían otras víctimas más en las cárceles venezolanas”.

Su espejo

Las circunstancias y adversidades le han hecho ver a Lucas que el menor de sus hijos: Renzo, es el más parecido a él.

Mientras sostiene en sus manos una fotografía del parlamentario venezolano, Lucas comentó que la inclinación hacia la labor social y deportiva, no solo lo caracterizan, también lo asemeja a su padre.

Lucas describe al diputado tachirense como un joven tranquilo, preocupado, perseverante e insistente en el cumplimiento de las luchas que se ha marcado y enemigo de la injusticia.

La bondad ha sido el valor que lo ha acompañado desde niño, dice con la certeza de saber a quién crió dentro de la religión católica.

Renzo siempre está pendiente de ayudar a quienes lo necesiten, bien sea amigos o familia, añadió.

“Es el único de mis hijos que igual a mí, cree que a través del trabajo social y el deporte se pueden lograr grandes cosas dentro de la sociedad. Esto se ha heredado de mis abuelo, padres y tíos”.

Así lo tengan privado de la libertad, Renzo sigue luchando y manteniéndose firme de espíritu y convicción, sentenció el papá.

Quien crea que a Renzo lo han sacado del camino y apartado de sus ideales, se equivoca. Él sigue en su propósito porque las ideas no se dejan morir, precisó.

Se siente orgulloso de su hijo porque ha demostrado que las metas que se ha trazado, se van a cumplir en los tiempos que Dios disponga.

Revolución = desintegración

No tendré a Renzo físicamente conmigo celebrando el día del padre pero de corazón y espiritualmente sé que él estará, agrego con voz quebrada y pausada.

Desde que se inició la llamada revolución, lo único que ha hecho bien es desunir a las familias venezolanas. Por todas partes vemos familias desintegradas, padres solos y tristes porque sus hijos han tenido que migrar, han sido encarcelados o la inseguridad ha cegado sus vidas, comentó el padre del parlamentario.

El régimen se jacta de decir que predica el amor y la humanidad cuando lo que hace es incentivar el odio entre el pueblo. Dicen que son pacíficos y lo que genera es una guerra psicológica. Vociferan que luchan por el bienestar del pueblo y es lo menos que hacen.

“Destruyen el futuro de los jóvenes que tienen otras ideologías políticas diferentes a las que ellos profesan. Se ensañan con los jóvenes líderes que lo único que hacen es luchar por la paz la democracia y el bienestar del país”.

Han desarticulo a la sociedad venezolana comenzando por las familias. Si el régimen tuviera algo de humanidad no estaría privando de libertad a personas como Renzo Prieto, recalcó su padre.

El futuro

El padre del diputado Renzo Prieto, no deja de sentir inquietud y algo de temor por el futuro que le espera a su hijo menor.

Considera que dentro de los cuerpos de seguridad venezolanos, aún se encuentran hombres y mujeres íntegros, bueno que cumplen la labor de la mejor manera. Pero también reconoce la existencia de otras personas con instintos criminales que no miran a los seres humanos como debe ser.

No siente odio por todo lo que ha tenido que vivir y pasar Renzo durante su juventud, pero si se siente indignado, aseguró.

“Yo les pido a los compañeros del mismo sector democrático de Renzo que cambien de mentalidad, que al menos lo intenten. Tiene que haber unión para salir de la situación que se vive en Venezuela”.

Como un obsequio para el día del padre, Lucas Prieto, pide la libertad, no solo de su hijo, también la de muchos otros que privados de libertad, sin atenuante jurídico que lo justifique.

¡Pongan a Renzo en libertad!

grito Lucas, mientras se le quebraba la voz.

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