El mandatario estadounidense, Donald Trump logró interrumpir la entrega de combustible iraní a Venezuela y menazó con sancionar a las empresas encargadas de transportar la carga.

De acuerdo a una nota publicada por el PanAm Post, dos barcos griegos desistieron de llevar gasolina al país suramericano luego de que Estados Unidos les advirtiera de tomar medidas en su contra. De haber realizado el envío, las embarcaciones no habrían podido acceder a la banca internacional ni al seguro marítimo.

«Se dirigían a Venezuela con combustible iraní, desecharon sus entregas después de que Estados Unidos amenazó con sanciones», dijo a Fox News un alto funcionario estadounidense.

Una flota de cinco buques, tres de los cuales ya llegaron a Venezuela, trasportan 1,5 millones de barriles de combustible provenientes de Irán para supuestamente paliar la escasez de combustible. Sin embargo, los dos que faltaban ya desviaron su ruta.

De acuerdo con el Wall Street Journal los funcionarios estadounidenses han estado en comunicación directa con los barcos, que ya no se dirigen a Venezuela y que cambiaron su destino, ahora al sur de la costa de Senegal, cerca de Liberia.

Explica el diario estadounidense que el Departamento de Estado de EEUU contactó a Liberia para informarle sobre las sanciones y de inmediato el Gobierno del país africano les revocó la acreditación.

«Continuaremos utilizando todo el peso del poder económico y diplomático de Estados Unidos para presionar por el restablecimiento de la democracia venezolana», dijo el portavoz del Departamento de Estado a Fox News.

El pasado 26 de mayo un alto funcionario de Estados Unidos anunció que Trump «no tolerará la intromisión» de Irán en Venezuela y amenazó con tomar «nuevas medidas».
Los 200 millones de litros de gasolina que traen los cargueros iraníes, fueron pagados por adelantado con 9 toneladas de oro que equivalen a 500 millones de dólares en el mercado y que fueron saqueadas de las bóvedas del Banco Central de Venezuela.

Pero esa cantidad de gasolina importada solo alcanzaría para unas cinco semanas de consumo interno de 350 mil barriles diarios. Venezuela, que contaba con grandes complejos petrolíferos, hoy tiene las refinerías prácticamente paralizadas. Con reducido flujo de caja por la baja de su producción y de los precios internacionales, debe importar gasolina para consumo interno.

De acuerdo con el economista venezolano José Toro Hardy «hoy en día el pobre mercado venezolano destruido por la crisis económica, ya no es capaz de ser abastecido por nuestras refinerías y estamos dependiendo de gasolina importada de otras procedencias para poder resolver temporalmente el problema».

La estatal petrolera Pdvsa produjo el mes pasado poco más de 600 000 barriles diarios, según la OPEP, una quinta parte de lo que colocaba hace una década.

Pdvsa en ruinas

La crítica situación de Pdvsa era una situación inimaginable hace dos décadas, cuando la compañía era un ejemplo a seguir a nivel mundial, una corporación que fue la mejor de América Latina.

Según el economista José Toro Hardy, Pdvsa es la empresa que más aportaba al crecimiento de la economía venezolana. Sin embargo, hoy en día es la empresa que más aporta al empobrecimiento del país.

Según la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), Venezuela es el país con las mayores reservas probadas de crudo en el mundo con 296 501 millones de barriles. Sin embargo, paradójicamente ya el crudo y su comercialización no es un negocio rentable para el país suramericano tras la brutal desidia del socialismo. Pdvsa ya no produce petróleo ni dólares.

PanAm Post

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