“Pa no morir de hambre” la principal justificación de los caminantes

Le huyen al hambre. La cifra de caminantes venezolanos en las rutas colombianas sigue creciendo sin que, hasta los momentos, se perciban soluciones o un cambio que permita avizorar un mejoramiento de las condiciones en las que ellos emprenden la ruta.

Así lo perciben las organizaciones humanitarias que prestan apoyo a estos venezolanos que, por diversas razones, salen masivamente de Venezuela buscando un futuro mejor en Colombia o en otros países de Sudamérica. 

Daniel Camacaro

Daniel Camacaro es un venezolano que hoy presta su tiempo como voluntario para la organización ADRA que sirve desayunos y almuerzos a los caminantes en el sector de La Garita, en la vía Cúcuta-Pamplona. Entre 120 a 180 platos diarios promedio según el flujo de caminantes.

Afirma que este año ha variado tres veces el perfil de los caminantes venezolanos: entre enero  y marzo de este año la mayoría de los caminantes eran familias enteras, mamá, papá y los hijos. Entre marzo y junio la mayoría de los caminantes en ruta eran mujeres solas, mujeres y niños. Más recientemente el perfil cambió drásticamente.

“En un momento menguó muchísimo el número de caminantes que pasaban por acá y estuvo así durante casi un mes. Pero últimamente ha vuelto a subir y llega gente de todo tipo: adultos mayores, personas en muletas, en sillas de rueda y muchos hombres que salen de allá. Esto es todos los días”

Pero también, señala Camacaro, son muchos los que se están devolviendo, de igual forma, caminando.

“Algunos se devuelven porque dicen que no les fue bien, que no consiguieron un lugar en donde trabajar, no tuvieron donde establecerse. Otros dicen que se devuelven porque vienen a llevar dinero a sus casas para volverse a ir o vienen a buscar un familiar para retomar la ruta de nuevo”.

El tránsito de los caminantes en ruta es constante y en doble sentido.

  • ¿Cómo ve la situación de los caminantes en este momento? ¿Eres optimista o pesimista?
  • No sabría decirlo. Solo que es una situación muy dura ya que, además de todo, muchos de los que actualmente vienen saliendo, lo hacen con mucha presión sicológica. Quizás ya no huyen como los primeros que salieron y tenían la mentalidad de emprender en otro lado.  Mucha gente ahora sale pensando “Bueno, pa´ no morir de hambre”. Y ese pensamiento los lleva a ir a donde sea, a mirar qué se puede hacer.

Estos caminantes no saben a dónde van,  ni cómo es el camino, ni por dónde tienen que pasar, qué van hacer, agrega Camacaro. “Esto ha causado muchos accidentes en la vía, han muerto personas por no saber por donde tienen que ir, pasan el páramo en horas en las que no debían. Es una situación muy, muy precaria en muchos aspectos pero lo más preocupante es la precariedad psicológica con la que llegan”

FOTOGRAFÍA DE CACEBECERA: ROSALINDA HERNÁNDEZ / EL ESTÍMULO

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