El Hip Hop enseña que todos los habitantes del mundo son hermanos y que las fronteras no existen. A través de la cultura y su expresión de calle se está fomentando en Cúcuta un exitoso y acelerado proceso de integración del migrante venezolano, el retornado colombiano y la población receptora que reduce la xenofobia.

La cultura Hip Hop en Colombia en general y en particular en la ciudad de Cúcuta, o la Nación Hip Hop como también la denominan sus practicantes, se ha visto enriquecida por la presencia de raperos venezolanos  que han llegado a este país producto de la migración, lo que ha elevado el nivel y sustento de este género musical.

Los conocidos raperos cucuteños Kristoff, Jorge Botello (Ahiman), Juan Carlos Mendoza y Gustavo Peñaloza (Snake)hablaron del tema en el marco del conversatorio “Hip-hop y educación” organizado por el Centro Cultural de Periferia, Frontera Morada, en la semana de “Diálogos Urbanos, el Hip Hop: Narrativas sociales y pedagógicas”.

Mendoza, rapero cucuteño, promotor de eventos regionales y nacionales de Rap, considera que el principal aporte de los artistas venezolanos a este género musical en Colombia ha sido la inyección de su “Flow”, es decir, el ritmo y velocidad de rapeo lo que ha significado una nueva dinámica que ha sido rápidamente asimilada por los raperos colombianos.

Para el Hip Hop no existen las fronteras
Para el Hip Hop no existen las fronteras

“Especialmente en competencias de free style lo que ha sido para nosotros muy enriquecedor: nos mostraron una falencia grande y, al compartir, nos demostraron que son nuestros amigos. Muchos raperos adquirieron eso que les faltaba haciendo un rap más completo. Ellos también han conocido nuestro estilo por lo que considero que aquí ha fluido un proceso de retroalimentación”. Considera que el Freestyle, por lo menos en la ciudad de Cúcuta, ha crecido, ha madurado gracias a la migración venezolana.

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Por su parte Gustavo Peñaloza, “Snake”, parte por señalar que la cultura hip-hop (que incluye al rap, el graffiti, el breaking y el DJing)  es universal y que este carácter permite con facilidad la integración musical que se ha visto en Colombia con la presencia de músicos y raperos migrantes venezolanos y retornados colombianos.

Snake considera que el Hip Hop rompe con las barreras de la nacionalidad y esto ha permitido en Cúcuta la presencia de artistas de rap de otras ciudades colombianas, de Ecuador, Perú y por supuesto Venezuela, en un proceso  permanentemente enriquecedor. “Siempre ha habido este flujo de raperos venezolanos a la ciudad de Cúcuta. Claro ahora se ha magnificado por la crisis migratoria, pero el intercambio cultural siempre ha existido: somos una comunidad que nos apoyamos”.

“El Hip Hop siempre surge por una necesidad y, en donde se encuentre la necesidad, el Hip Hop se va a encontrar compartiéndonos conocimiento sin importar si estamos en Inglaterra o Venezuela, en Colombia o Perú. La cultura es común”. Así lo señala Kristoff, otro destacado rapero colombiano, quien afirma que lo común en este género musical, sin importar la nacionalidad es el barrio, sus problemas, la gente en donde los raperos se reconocen y utilizan el Hip Hop como herramienta para defenderse.

Para que el Hip Hop florezca, asegura, es necesaria la unión de la gente sin importar si son venezolanos o colombianos. “La presencia de raperos venezolanos es un proceso permanente de integración que en esta región ha impulsado el movimiento  haciéndolo más potente, mucho más grande”

“Tenemos la mejor cultura del mundo

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Y no es guasa,

Solo por ser rapero,

Un rapero me ofrece su casa”

Ahiman, Jorge Botello, reconoce que la primera canción verdadera de rap que escuchó en su vida la escuchó en un programa de la Televisora Regional del Táchira (TRT) en el año 1996. Recuerda también que el primer compilado de Hip Hop que tuvo en su vida fue “Venezuela Subterránea” en el año 99.

 “Lo único que llegaba era Sandy y Papo, Proyecto 1, entre otras cosas. Gracias a esta Televisora yo comprendí que había otra cosa que tenía unos tempos más lentos: me gustaba el sonido, como se escuchaba. Eso motivó que siguiera indagando para conocer más hasta que llegó a mis manos el primer cassette con música de rap hecha en Venezuela de manos de un amigo. En el género, a nivel local, Venezuela siempre ha sido clave, siempre ha estado allí”.

Esta influencia, a su juicio, fue fundamental para el desarrollo del género en esta región de frontera. Señala que, a pesar de la crudeza de la crisis migratoria, en el campo de la cultura, hay que aceptar la presencia venezolana como una oportunidad. “Para aprender, para fortalecer lo que hacemos en términos de producción, de la calidad de nuestros productos. Venezuela es un referente desde hace varios años. La frontera siempre es para nosotros, una oportunidad”.

Por: Alans Peralta

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