La muerte del niño Yoriángel Alonso Román, de dos meses de nacido, ocurrida la semana pasada es una trágica muestra de que los migrantes caminantes que llevan menores de edad necesitan que las autoridades nacionales y organismos internacionales que ofrecen ayudas humanitarias, ofrezcan medidas que les permita evitar este peligroso tramo: transporte, por ejemplo.

Con el inicio del recorrido que comienza en Cúcuta, localizada a 320 metros sobre el nivel del mar, los caminantes tienen que sortear todo tipo de situación como caminar bajo el sol largas jornadas, humo de los vehículos, sed, hambre y lluvia.

A medida que van avanzando el camino se vuelve más riguroso, sobretodo el frío que los espera en Pamplona, a una altura de 2.586 metros sobre el nivel del mar.

Los migrantes, después de descansar en los cuatro albergues que se encuentran en el trayecto, emprenden la marcha por una carretera construida sobre el lomo de la cordillera de los Andes que los conduce al corregimiento de La Laguna (Silos), ubicado a 2.845 metros sobre el nivel del mar.

Pero, el tramo más rudo está entre la cresta de Berlín y El Picacho (Santander), en donde se registran bajas temperatura, debido a la altura de más de 3.200 metros. Así que quienes asumen la caminata, también asumen el riesgo de sufrir hipotermia.

Las condiciones climáticas y la altura contribuyen a acelerar otro tipo de complicaciones que ponen en peligro la vida de los arriesgados y valientes que en su mayoría van rumbo al interior del país.

Los auxilios para el caminante

Inicialmente reciben un kit con cuatro latas con atún y sardinas; dos botellas de agua; una barra de bocadillo y una galleta para palear el camino desde Cúcuta hasta Pamplona.

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También reciben un paquete con artículos de higiene personal que incluye: crema dental, cepillo y toallas higiénicas para las mujeres; así como una manta, un sleeping, gorra, zapatos y un canguro.

Por su parte, en los puntos de atención entre Los Patios, Chinácota y Bochalema, reciben otras ayudas, y en los albergues les dan comida.

Igualmente, La Cruz Roja tiene habilitado seis puestos de atención desplegados a lo largo del camino para ofrecer primeros auxilios, servicios médicos, asistencia humanitaria de emergencia, orientación, acceso a wifi y llamadas telefónicas.

Como consecuencia de las largas caminatas, muchos caminantes llegan con enfermedades respiratorias, entre otras complicaciones. Esto aumenta la probabilidad de colapso de la red del Hospital San Juan de Dios, la única entidad que ofrece servicios de urgencias en los municipios de la provincia.

Ante la situación de riesgo de salud de los caminantes, José Luis Muñoz, quien hace parte de la red humanitaria en Pamplona, opinó que las ayudas podrían canalizarse para facilitar transporte terrestre hasta Bucaramanga. De esta manera, se podría evitar el paso por el Páramo de Berlín.

Muñoz asegura que es más económico y prudente cancelar un pasaje de bus hasta la capital de Santander, que atender a los caminantes en cada una de las paradas hasta su destino, Bucaramanga.

Astrid Anselmi

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