Sofos de Mileto

El régimen castro comunista que tiene asaltado el poder en Venezuela, bajo una planificación perversa, ha utilizado al pie de la letra el modelo de propaganda de Joseph Goebbels. Este macabro despropósito busca que los venezolanos creamos fundamentalmente que Maduro y su entorno son invencibles, que tienen asegurado el poder de por vida, que no existe ninguna esperanza real de recuperar la democracia y libertad en Venezuela, que los venezolanos no valemos nada sin la intervención ultrajante y aniquiladora del régimen, que está justificado violentarnos todos nuestros derechos humanos, que ellos no tienen ninguna responsabilidad en el desastre en que tienen convertido al país, y que todas las mentiras y expresiones cínicas con las cuales nos distraen a diario son dogmas y verdades absolutas, prácticamente irrebatibles ni siquiera por la intervención divina.

La propaganda nazi rojita

Las principales premisas del modelo de comunicación de Goebbels que manejan – aunque las han aplicado todas- son: 1) Todo error propio se transforma en culpa de un “enemigo común”. Si no se consiguen, se inventan noticias que dejen claro que la culpa es del supuesto enemigo. 2) Cualquier detalle negativo, por minúsculo que sea, es un ataque poderoso a los principios del régimen. Así se fomenta más odio hacia el enemigo. 3) Con un número limitado de mensajes, pero repitiéndolos una y otra vez, sin cesar, sin descanso, se logra que el pueblo los apropie como una verdad universal. Debe ser una repetición orquestada; caso contrario se lograría el efecto contraproducente. 4) Todo mensaje desde el régimen debe ser simple y fácil de entender. Mientras más común sea el lenguaje, mejor. 5) La saturación y el bombardeo de información e imágenes debe ser constante, a un ritmo tal que cuando el público pretenda digerirlos y razonar sobre ellos, ya se estén renovando otros mensajes sorpresas. 6) Hay que hacer que todo parezca una verdad irrefutable. Si se atribuye a diversas fuentes reconocidas, se confirma su veracidad. 7) La censura es necesaria para acallar cualquier idea contraria a la que envía el régimen. 8) Si se consigue que una persona piense igual que todo el resto creerá que tiene la razón, porque con ello se afirma el principio de identidad y pertenencia.

Ante esto, el poder de afrontar tanta basura comunicacional del régimen – vomitiva y con pestilentes contenidos que disparan por el llamado sistema nacional de medios públicos, incluido allí VTV con sus nauseabundos y escatológicos programas nocturnos-, lo tenemos nosotros mismos, los venezolanos, que con nuestro pensamiento, nuestra programación mental afirmativa, constructiva y edificante, podemos revertir tantos mensajes mediocres.

Cómo nos ayuda la PNL

Desde hace años se aplica en diversas facetas de la actuación humana la Programación Neuro Lingüística, PNL. No es mi intención reproducir en estas cortas líneas un tratado sobre ello. Solo deseo extraer y resaltar de tan útil herramienta algunos de sus elementos que nos pueden ayudar a contrarrestar las mentiras del régimen y su política anti comunicacional.

En principio diremos que la Programación Neuro Lingüística o PNL es una disciplina cuyo campo de acción es el conocimiento y modificación de la forma de pensar de la gente. Incursiona en el estudio de la estructura de la experiencia subjetiva del ser humano. Proporciona un conjunto de técnicas destinadas a mejorar y hacer mucho más eficaz todo aquello que realizamos, a la vez que eliminamos las resistencias que impiden desarrollarnos y crecer a nivel mental, transpersonal y comunicacional. La PNL ha logrado ser muy útil en amplísimos campos de aplicaciones: enseñanza, salud, empresas, ventas, creatividad, composición, mejora en el estudio, motivación, terapia, fortalecimiento de la personalidad (eliminación de miedos, depresiones, dependencias y estados de limitación mental). Algunas de las áreas donde ha incidido con profundo éxito son la comunicación interpersonal (familia, empresa, asociaciones), las relaciones humanas y la comunicación social, que es donde pretendo detenerme en este artículo.

Si nos adentramos aún más en los tres vocablos del concepto de PNL, encontramos:

1.- Es un programa cerebral que se basa en nuestro sistema de representaciones sensoriales para organizar formas del pensamiento. 2.- Es neuronal, porque toda acción, toda conducta (incluye leer, escuchar, conversar y relacionarnos) es el resultado de la actividad neurológica, como respuesta a nuestra actividad mental. 3.- Es lingüística porque la actividad neurológica y la organización de la forma de pensar son exteriorizadas a través de la comunicación en general, es decir, por medio de gestos, movimientos, ademanes y, por supuesto, utilizando el lenguaje en particular.

Si la PNL trabaja con la parte lingüística para incidir positivamente en la comunicación, es necesario tener en cuenta que con esta herramienta consideramos el diálogo interno, con nosotros mismos, y externo, con los demás. Y si hasta ahora la auténtica comunicación no ha resultado, muchas veces no se debe a aquello de “es que tú no me entiendes”, sino más bien a aquello de “es que no me doy a entender”. Si algo no funciona, simplemente hay que cambiarlo. Si el objetivo de la comunicación no se está logrando, hay que revisarnos nosotros mismos, compositores del mensaje.

Es importante tener claro en PNL que la estructura de la comunicación humana está formada por dos componentes: una parte digital, que se refiere al contenido, a las palabras que utilizamos, a los dígitos (letras y números). Es el lenguaje verbal. Y una parte analógica, que es la forma de transmitir, la voz y los movimientos que acompañan al mensaje. Es el lenguaje no verbal.

En PNL se afirma que es más importante en el momento de comunicarnos la forma de cómo nos expresamos que el contenido de lo que decimos. Si pretendemos que los demás se interesen, comprendan, cambien y aprendan, hay que poner el peso en la manera en que a los demás les llega el contenido. Y para seducir, atraer e involucrar al público con el mensaje, la parte no verbal trabaja bajo ciertos niveles de importancia, de acuerdo a sus componentes. Es así como la voz incide en un 38 %, y aquí se incluye la intensidad, el volumen, el tono, el ritmo, el timbre y la velocidad. En un 55% adicional, hasta llegar al 93 % de la comunicación no verbal, trabajan los gestos, la postura, los movimientos de las manos y los brazos y la mirada. El restante 7 % es el contenido del mensaje. Si se logra concordar la parte digital con la analógica, con cuya armonía no se engaña a nadie, se obtendrá no solo el interés sino también el convencimiento de la certeza del mensaje.

Culpable hasta que demuestre lo contrario

Entonces, ¿cómo desmontamos la propaganda nazi del régimen castro comunista, aplicando PNL? Muy simple. No descuidemos ese 7 %. No se debe minimizar. Si los voceros de Maduro me dicen que son poderosos, yo me digo internamente y lo expreso a vox populi, que están debilitados. Si me afirman que el socialismo y el poder comunal es una maravilla, yo manifiesto que ha sido un total fracaso. Si me hacen ver que soy dependiente de las migajas que me dan, yo apunto que mi vida depende de mis decisiones y acciones. En concreto, al régimen delincuente no se le puede dar el más mínimo beneficio de la duda. Si aseguran que no son responsables, que están llenos de inocencia y candidez, que el maluco es el imperio, el bloqueo y la oligarquía colombiana, yo sentencio que toda la responsabilidad la poseen estos forajidos, sin atenuante alguno. Si muestran en cadena cuadros, gráficos, barras y garabatos pintados en láminas blancas, sin presentar evidencia de alguna fuente creíble, hay que enviar mentalmente de inmediato todo ese material de invento al cesto de la basura. Aquí vale la interpretación en contrario de un famoso principio de derecho “la mala fe del régimen se presume. La buena debe probarla en la Corte Penal Internacional, con fiscales y jueces imparciales”.

El poder de la palabra es nuestro  

Pero todo lo anterior no es sino el 7 %. Es el lenguaje verbal. Hay que, entonces, trabajar en otros planos, en otros escenarios, en otros ámbitos de incidencia con nuestras comunicaciones. Dediquemos, igualmente todos los días, nuestro aporte para el remanente del 93 %, a la esfera de acción inmediata, en la casa, con los vecinos, con los amigos, con los compañeros de trabajo, en el abasto, en la cola del supermercado o de la farmacia, en la videollamada o a través de la videoconferencia. Es un trabajo de hormiguita, incansable, continuo, en el que nos debemos involucrar todos. Es decir, con convicción, con persuasión, con el ritmo, tono, y pausa de voz adecuados aseveremos que nosotros, el país de bien, de futuro, de logros, de bienestar, es el que va a triunfar. Y con el gesto, la articulación de movimientos, reafirmarlo con propiedad. La mirada hay que dirigirla al frente, asegurando que se observa un horizonte promisorio, una Venezuela de grandes oportunidades, de talentos que lo vuelven a colocar en el podio del progreso. Hagamos con las manos y los brazos las figuras de cómo vemos ese trono, ese altar, ese pedestal. Parece difícil, pero tenemos la ventaja que todos los días interactuamos en estos contextos, donde podemos hacer labor de lenguaje no verbal. Hablemos expresando fe, optimismo,  esperanza, transmitiendo que realmente los fuertes somos nosotros, el auténtico pueblo, con sus valores, sus raíces, su cultura, su historia, su ejercicio de gentilicio, sus costumbres. El débil es el régimen, con sus falencias, con su identidad criminal, con su rotundo rechazo en la mayoría de los venezolanos y a una escala internacional, con tendencia “irreversible”. El gran perdedor desde ya es el régimen que quedará totalmente aplastado por sus propios desmanes.

No perdamos nunca el ánimo, la vitalidad, la seguridad, la certeza, en nuestro diálogo interno y en nuestras comunicaciones interpersonales. No nos dejemos atrapar por la mentira, el cinismo y la jerigonza manipuladora del régimen. El poder de la palabra nace en cada quien. Y los buenos somos más.

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