Simón Herrera Celis | Cinco8

La falta de combustible en todo el país es hoy la principal preocupación de los venezolanos y casi nadie está a salvo. ¿Por qué ocurre esto y cómo se soluciona?

¿Por qué no se consigue gasolina en Venezuela?

Por culpa de varios factores de vieja y nueva data. Las refinerías en Venezuela, todas de propiedad estatal, están casi por completo paralizadas. Las grandes refinerías de Amuay, Cardón, El Palito y Puerto La Cruz sufren graves problemas de mantenimiento, desinversión y ausencia de personal capacitado. Desgraciadamente es común enterarse de accidentes que ocurren en sus instalaciones. Los vínculos históricos con las refinerías de Aruba y Curazao parecieran haberse roto el año pasado. También contribuyen la disminución de la producción de crudos livianos y medianos en el país y la ausencia de aditivos para combustibles, que ahora hay que importar en medio de las sanciones económicas impuestas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sobre Pdvsa desde 2017. 

Otro factor no menos importante es la todavía vigente política de subsidios a los precios, que ha ocasionado inmensas pérdidas a Pdvsa y ha impulsado un gigantesco contrabando de extracción hacia los países vecinos por muchísimo tiempo. La realidad es que el precio oficial de venta de la gasolina y otros derivados ha sido inferior al costo de producción, y ahora al costo de importación, mientras el consumo nacional, que ya venía reduciéndose desde 2013, se derrumba bajo la cuarentena y la escasez de combustibles. 

A este panorama se unen los convenios de cooperación energética suscritos por Venezuela con países del Caribe y Centroamérica, que por muchos años pudieron adquirir hidrocarburos y combustibles a precios preferenciales, con holgados mecanismos y plazos de financiamiento. 

¿Es el contrabando de extracción todavía relevante para la escasez de gasolina?

Los hechos son muy recientes para poder dar una respuesta concluyente, pero el contrabando de extracción hacia países vecinos pareciera en los últimos tiempos haberse reducido significativamente, pues los altos precios que tiene hoy la gasolina en el mercado negro en Venezuela habrían eliminado los incentivos para continuar con el contrabando. Los combustibles venezolanos que se vendían ilegalmente en el exterior eran un negocio extraordinariamente rentable, pero ahora se venden dentro del país a precios muy superiores a los encontrados en los países vecinos. Las oportunidades para los contrabandistas han cambiado, ya que ahora sería mejor traer gasolina más barata de afuera, de forma ilegal por supuesto, y venderla a precios exorbitantes en Venezuela.

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