Alrededor de dos meses han permanecido cerca de 300, ciudadanos retornados desde Colombia en el Punto de Atención Social Integral “Julio de Armas”, ubicado en Guasdualito, estado Apure. Desnutrición, enfermedades infecciosas y bacterianas además de pasar hambre son algunas de las penurias que han enfrentado durante la larga estadía. Los venezolanos claman porque los dejen salir. Se sienten prisioneros y el único delito cometido fue migrar

Por Rosalinda Hernández C.

¡Ayúdenos! Vocifera con desesperación Ángel Vásquez, un venezolano retornado desde Colombia que ha permanecido durante 53 días en el refugio “Julio de Armas”, en la localidad de Guasdualito en el estado Apure, ubicada al sur oeste de Venezuela.

“No es posible continuar presos aquí con problemas de desnutrición. Hay niños que han perdido mucho peso, personas enfermas, cuadros diarreicos, tenemos 53 días dentro de este refugio y nadie nos da información de la salida”.

Vásquez, regresó a la frontera con Venezuela el pasado 14 de mayo procedente de Cali, Colombia, con su grupo familiar: esposa y dos hijos. El viaje lo hizo a través de un transporte humanitario habilitado por la alcaldía del departamento Valle del Cauca y Migración Colombia.

El retorno tan ansiado a Venezuela se ha convertido en la experiencia más amarga en la vida de Ángel Vásquez, quien se encontraba radicado en Cali desde enero de 2019.

El día pautado para el regreso el grupo de retornados se dividió en dos parte, uno se dirigió a Norte de Santander y otro hacía el departamento de Arauca, relató el venezolano.

A pesar que el deseo de Ángel y su núcleo familiar era retornar por Cúcuta, fue llevado en los autobuses con destino al departamento de Arauca y de allí pasar a la localidad venezolana de Guasdualito.

El viaje tuvo un día de duración y el trayecto fue agradable. Contaron con alimentación, hidratación, medicamentos, además antes de iniciar el recorrido fueron evaluados por médicos colombianos que verificaron el estado de salud de los pasajeros, precisó.

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En medio de un torrencial aguacero arribaron al puente José Antonio Páez, limite entre Colombia y Venezuela, donde los esperaba un grupo de militares perteneciente a la Guardia Nacional (GN) para ingresar al país, recordó Vásquez.

La llegada no fue fácil. El corto trayecto entre Colombia y Venezuela se demoró un día entero. Allí no había ningún tipo de logística preparada, recordó Ángel durante la entrevista con Frontera Viva.

Castigo por migrar

Cerca de las siete de la noche del 15 de mayo, Vásquez, junto a sus familiares y 294 personas más llegaron al Punto de Atención Social Integral (PASI), “Julio de Armas, de Guasdualito.

Les repartieron esterillas (pieza largas y aplanadas, hechas de paja para dormir) a mujeres niños. A los hombres les tocó dormir en el piso, y pocos días después le entregaron colchonetas, comentó.

Al tercer día de permanencia en el PASI, les realizaron pruebas de PCR, a todo el grupo y para sorpresa de Ángel, su esposa y uno de sus hijos salieron positivos al Covid-19.

De inmediato, fueron separadas las personas sanas de los contagiados. A los positivos los llevaron al PASI, “Linda Venezuela”, en la misma localidad.

A partir de ese momento empieza la incertidumbre de no saber qué va a pasar, agregó el venezolano.

Dentro del PASI, solo les proporcionan una o con suerte dos comidas al día. Quienes cuentan con recursos económicos o el apoyo de una persona externa pueden alimentarse un poco mejor porque “la comida en el refugio ha sido muy mala”, agregó Ángel Vásquez.

A la mala alimentación se suman las condiciones de insalubridad del refugio. A los retornados se les hace difícil mantener limpio el lugar porque no les proporcionan cloro, ni jabón, agregó.

Cuando se pregunta a las autoridades ¿por qué no dan salida a quienes han cumplido los 15 días de cuarentena obligada? la respuesta es poco satisfactoria, comentó.

“Alegan que esto que estamos viviendo es un castigo para quienes salimos del país en busca de una mejor vida para nosotros y la familia. Nos llaman traidores de la patria solo por migrar”, añadió el retornado.

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Inhumano

La situación que se vive en los refugios es inhumana y no es justo que al regresar al país después de estar pasándola mal en Colombia, porque quedó desempleado con la pandemia, ahora sea tratado de la peor manera, reclamó Vásquez.

Hasta la fecha cinco pruebas para la verificación del Covid-19, se le han aplicado a Ángel y a su hijo, dos pruebas rápidas de sangre y tres nasofaríngeas, en todas el resultado ha dado negativo y sin embargo, aún permanecen en cuarentena sin poder salir, dice que está preso.

Las protestas y levantamientos dentro del refugio han sido frecuentes y en vano. Las autoridades no les permiten salir y se desconoce el motivo, precisó.

“Están jugando con nuestras vidas y nadie da respuesta de nada. Las mujeres y los niños han salido a protestar, nosotros los hombres no lo hacemos ahora porque nos dan palo y nos hacen presos”.

Ángel guarda silencio y el tono de la voz cambia, se entrecorta. Ya han transcurrido varios días, separado de su esposa y su otro hijo. Pocas noticias tiene de ellos desde que los sacaron a otro refugio al salir positivos al coronavirus.

“Queremos que nos saquen, ya es hora. Queremos que nos lleven a nuestros estados de origen. Aquí no hay condiciones para estar”.

Las infecciones de piel, bacterias y otras patologías son recurrentes entre los connacionales que pernotan en el PASI, de Guasdualito, detalló.

“Los médicos que vienen no se explican porque aún estamos aquí. Nos tienen presos”.

La situación que se presenta en el refugio “Julio de Armas” es similar a la que se vive en el resto de los PASI, del estado Apure, en donde están recluidos venezolanos oriundos del Táchira, Miranda y Aragua, aseguró el venezolano.

2 COMENTARIOS

  1. Bueno les cuento q tengo una hermana en un refugio en arauca ella tiene una, bebe y ya lleva mucho días hay metida y esta muy enferma con diarrea, vomito fiebre y no los ayudan, q maldad tener a esa pobre gente ay encerrados… Necitams q alguien los ayude por favor esa gente se esta muriendo hay de hambre y enfermedad…

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