La posibilidad de que el gobierno de Colombia cierre la frontera por 15 días tras petición de los candidatos de diversos partidos políticos de Arauca, ha generado ya cierta preocupación e incertidumbre entre los venezolanos que cruzan a diario el puente internacional Simón Bolívar y en los comerciantes que hacen vida en La Parada y Cúcuta.


En un viaje que hizo en días recientes la ministra del Interior colombiana, Nancy Patricia Gutiérrez, a Arauca, recibió la solicitud por parte de los candidatos, que alegan que las elecciones regionales, previstas para el próximo 27 de octubre, podrían verse amenazadas por la supuesta presencia del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y otros grupos armados en territorio venezolano.

Cándida Peña, venezolana de 47 años.


Cándida Peña, de 47 años, viaja dos veces al mes a la frontera desde el estado Falcón. “Vi la noticia el sábado en las redes. Ojalá y se quede en mera solicitud, que no avance”, señaló, para luego remarcar: “15 días son muchos. En Venezuela no hay medicinas ni alimentos y lo poco que se consigue es a precios muy elevados”, indicó.


Peña suele comprar medicinas en Cúcuta por encargo. “Le gano algo y, además, llevo los alimentos que necesito”, dijo. “Debo regresar a San Antonio hoy (lunes) a las 3.00 p.m., pues a esa hora va saliendo el mismo autobús que nos trajo desde Falcón”, agregó la dama, quien dura aproximadamente 14 horas para arribar a la frontera y otras 14 para retornar a su región.

Ángela Martínez, venezolana de 48 años.


“Deben pensar bien las cosas, pues tanto Colombia como Venezuela se  benefician del puente abierto”, aseguró Ángela Martínez, quien hizo énfasis en que La Parada, zona comercial neogranadina, es una localidad fantasma cuando el venezolano no pasa. “Aquí todos ganamos”, puntualizó.


Martínez reside en San Antonio y suele recorrer el puente dos o tres veces al día. “Paso cartones de huevos para Venezuela y gano un porcentaje por el negocio”, resaltó. “A nadie nos conviene 15 días de cierre. Que lo hagan como siempre, dos o tres días”.


De la misma idea parte Marlene Farías, de 35 años. Ella llegó hace dos meses de Valencia, estado Carabobo y se instaló a vender refrescos y cigarrillos en las aceras de La Parada. “Yo vendo gracias a la gran circulación diaria de venezolanos. De llegar a darse el cierre por 15 días, tendría que regresarme a mi tierra o continuar mi travesía como ‘mochilera’, ya que no tengo para los pasajes”, confesó.


“Lo que gano con mis ventas, lo gasto pagando la habitación — 10.000 pesos–, y en reunir para mandarle a mis hijos para que terminen de comprarse sus útiles  y uniformes”, aseveró quien en la actualidad vive con sus dos hermanos. “Ellos ya tienen tiempo acá, yo soy la más nueva de los tres. Cuando me hace falta dinero, ellos me ayudan”, detalló.


Otro grupo que manifestó su temor es el de los taxistas y conductores de busetas. Ellos están conscientes de que son los venezolanos quienes mueven en gran medida la economía de Cúcuta y zonas aledañas.

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