Dos delincuentes colombianos se convirtieron en la pista para que el grupo élite al servicio de Nicolás Maduro, las Fuerzas de Acciones Especiales, capturara el pasado lunes en un lujoso edificio de Maracaibo a la fugitiva ex congresista Aída Merlano.

La mujer completaba 119 días huyendo de la justicia colombiana, que la condenó a 15 años por corrupción electoral. Con dos pelucas rubias y una identidad venezolana falsa con el nombre de Landis del Carmen Ferrer Urdaneta, se escondía en un lujoso apartamento del piso 11 del edificio Costa del Sol, en el barrio El Milagro de Maracaibo.

Pero su carrera de fugitiva culminó, según fuentes judiciales, cuando fueron capturados alias Castor y Palomino, dos colombianos miembros de la banda los Costeños, dedicados a custodiar cargamentos de coca y quienes habían huido a Venezuela.

“Ellos eran los encargados de cuadrar con autoridades corruptas de Maracaibo para lograr la permanencia ilegal de un grupo de colombianos en la región”. Pero con sus capturas la fachada de Merlano se empezó a desmoronar”, le dijo a EL TIEMPO desde Venezuela una fuente enterada del caso.

EL TIEMPO estableció con fuentes en Caracas que Merlano pidió de manera inmediata ser contactada con Nicolás Maduro y, ante la negativa, elaboró dos videos que pidió que le fueran transmitidos.

La coartada de Merlano

En los audiovisuales que tenían como destino el despacho de Maduro, Merlano decía que “en Colombia iba a ser asesinada y que tenía información sensible sobre influyentes de la clase política. Explicaba que incluso le dieron dinero para que permaneciera en silencio. Mencionó apellidos como Gerlein, Char y sus aliados en la política. Además de la distribución de lo que llamó unos cupos indicativos por parte de los últimos gobiernos”. Mencionó también al menos dos políticos presidenciables y a un alto ex funcionario de la rama judicial. le aseguró al diario colombiano la fuente.

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La excongresista termina convirtiéndose en pieza clave, que el régimen venezolano intentará usar a su antojo para tratar de sacar provecho ante una eventual maniobra para obligar al gobierno colombiano a habilitar un canal diplomático que le permita recibirla deportada, expulsada o extraditada.

De hecho, la ex diplomática aseguró que ya había declarado ante la Sala de Instrucción de la Corte Suprema, dentro de un proceso preliminar abierto al senador Arturo Char, el menor de una casta política que lidera Fuad Char y cuyo principal representante es el ex alcalde de Barranquilla Alejandro Char. El mensaje le llegó a Maduro en tiempo real, de manos del jefe de la Faes, José Miguel Domínguez.

Un funcionario del Palacio de Miraflores contó que se le mandó a decir a Merlano que no se le concedía la audiencia, pero se ordenó que se le mejoraran las condiciones carcelarias, llamara a su familia y además, se le escuchara en declaración, y se le enviara a Maduro de manera inmediata un informe sobre lo que estaba hablando.

“Algunos analistas en Bogotá han llegado a decir que el Ministerio de Justicia y el gobierno de Iván Duque actúan de esa forma (pedir la extradición de Merlano a Juan Guaidó) porque no quieren que extraditen a esta persona a Bogotá, pues sabe todos los secretos del uribismo y de la clase política que gobierna en Colombia”, dijo Maduro el martes, luego de que se confirmara la captura de Merlano.

Pero el presidente Iván Duque ya descartó esa opción que terminaría por reconocer al gobierno de Nicolás Maduro y darle la espalda a Juan Guaidó y a Estados Unidos, que insisten en que el ‘dictador’ debe irse.

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