La devaluación del Bolívar ha llevado al país a adoptar otras monedas de mayor valor. En el territorio nacional se realizan transacciones con dólares, euros, pesos colombianos y ahora, en zonas como Santa Elena de Uairén, el real brasileño.

En la ciudad fronteriza de Santa Elena de Uairén, capital del municipio Gran Sabana, habitan unos 55.000 ciudadanos que ahora se sienten más en Brasil que en Venezuela, no sólo por su cercanía a Brasil, sino por la circulación de la moneda oficial del vecino país en su territorio.

Santa Elena está a 20 kilómetros de Brasil. En solo 30 minutos en auto se llega a Pacaraima, el primer municipio brasileño después de la frontera con Venezuela. En las calles de Santa Elena es común escuchar portugués. Los primeros brasileños llegaron a esta ciudad – fundada en 1929 – hace al menos cuatro décadas, atraídos por las minas de oro y piedras preciosas.

El economista Eduardo Semtei explica que “en países en hiperinflación, la moneda local pierde su capacidad de transacción y poco a poco comienza a ser reemplazada por monedas de mayor uso en regiones limítrofes con otros países”. “En la frontera con Brasil, la moneda de este país pasa a ser casi obligatoriamente la moneda utilizada en las negociaciones”, observa.

“Parece Brasil”

“Parece que aquí estamos en Brasil. Todo es real. El limpiador diario, el jardinero, la compra, la ofrenda que damos en la iglesia. Todo, absolutamente todo se paga en reales”, aseguró por vía telefónica un habitante.

Por su parte, Daniel, encargado del Bodegón 321, confirmó que “aquí en Santa Elena de Uairén ya no usamos bolívares”.

El uso del real en la economía de Santa Elena cobró fuerza a partir de agosto de 2018, cuando el Banco Central de Venezuela devaluó el bolívar en un 95,8%. Desde entonces, las monedas extranjeras, especialmente el dólar estadounidense, han dejado al bolívar en la esquina.

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En los últimos días, el precio de la moneda brasileña ha variado entre 308 mil y 320 mil bolívares por real brasileño. El dólar cotizó más de 1.851.000 bolívares el jueves 25 de febrero, en valor paralelo.

El bolívar, una moneda que lleva el nombre del principal héroe de Venezuela, ya no es aceptado por los comerciantes de Santa Elena de Uairén. Es común ver billetes de dinero venezolano, algunos impresos entre 2019 y 2020, rotos y abandonados en las calles de todo el país.

Aunque alrededor del 65% de las transacciones en Venezuela se realizan en dólares, el bolívar todavía se usa para pagos en línea y servicios básicos. También se requiere moneda local para complementar los pagos realizados con dinero internacional, ya que no hay suficiente dinero para dar cambio en dólares.

Sin embargo, este problema no pasa con el real de Santa Elena. “Hay cambio normal, con monedas reales y billetes de menor denominación. No he visto bolívares circulando por aquí desde hace unos 2 años”, dijo el residente.

Gas, gasolina y alquileres en reales

Los precios vigentes en Santa Elena pueden considerarse caros, dependiendo de la ciudad de referencia. “Los alquileres también son todos en reales. El precio de la cocineta varía entre R $ 500 y 800, según el lugar y si está amueblada”, informa un vecino por teléfono.

A través de las redes sociales, abundan las ofertas realizadas por las tiendas virtuales con sede en Santa Elena de Uairén, como la promoción de la “polarcita”, una cerveza venezolana vendida en la promoción de tres unidades por R $ 10.

La alimentación es el sector más afectado por la inflación. En enero de este año, según el Centro de Documentación y Análisis Social (CENDAS), el precio de los alimentos en Venezuela ha subido cerca de un 70%.

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“Aquí en Santa Elena, el kilo de carne varía de R $ 30 a 40, pero la carne y las verduras no vienen de Brasil. Aunque se producen aquí en Venezuela, se cobran en reales”, dice el vecino.

El gas y la gasolina también son cobrados en reales. Según testimonios, la escasez de estos productos es permeada por el cruce de los mismos por las llamadas “trochas”.

Se cobra R $ 160 por bombona de gas, mientras que la gasolina cuesta R $ 10 reales el litro.

La fuente explica que “la gasolina y el gas vienen por ‘trocheros’, que pasan hasta ocho horas caminando” para llevar los productos a la espalda hasta Santa Elena, por eso son tan caros.

Desde marzo pasado, el precio de los productos de contrabando desde Brasil ha sufrido un sobreprecio debido al cierre de fronteras para evitar la propagación del covid-19. 

Con información de Radio Franco Internacional (Rfi)

Prensa Frontera Viva

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