El espaldarazo que el gobierno Iraní ofrece a Venezuela para la reactivación de refinerías, representa el más alto costo a  pagar en la historia del país. La explotación mineral, el intercambio de oro y el dominio territorial, son apenas una parte del saldo oscuro de la deuda  

Redacción Frontera Viva

Las características particulares dentro de la geopolítica petrolera, parecían a simple vista ser el mayor soporte de la alianza estratégica que ha mantenido unidos durante años a los gobiernos de Venezuela e Irán.

Los dos países son miembros fundadores de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), y han dependido del crudo para sus ingresos fiscales. Elementos que sustancian la geopolítica iraní y venezolana.

Hasta aquí las relaciones Venezuela-Irán, parecen inofensivas, cándidas y normales. Sin embargo, al observar las “alianzas estratégicas”, firmadas desde el año 2006, cuando el entonces presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, y el fallecido Hugo Chávez, inician conversaciones, el panorama empieza a verse turbio.

Los dos países (Irán y Venezuela) que están sometidos a sanciones por parte de los Estados Unidos, entre otras cosas por los nexos con el terrorismo internacional, posesión de armamento nuclear y narcotráfico, han firmado unos 280 acuerdos de cooperación en materia energética, petroquímica, comercial, industrial, bancaria, educativa, turística, de telecomunicaciones, transferencia de tecnología, biotecnología, nanotecnología y de servicios espaciales.

Del total de acuerdos suscritos entre Irán y Venezuela, 33 de ellos se han sustentado en “el fortalecimiento” de la industria de energía y petróleo, señaló el ex presidente de PDVSA y ex ministro Rafael Ramírez.

Con la muerte de Chávez y la llegada abrupta de Nicolás Maduro a la presidencia de Venezuela en el 2013, las alianzas con el país marcado por Estados Unidos, continuaron el curso sin mostrar hasta el día de hoy, nada positivo o beneficioso a la población venezolana.

Al contrario, cada día las “alianzas estratégicas” exponen más y más a la nación latinoamericana a la perdida de independencia y autonomía al permitir la presencia y dominio extranjero (iraníes) en actividades de explotación de riquezas que destruyen y mantienen colapsada a la región.

Toman oro y refinerías

En un trabajo de investigación de la agencia de noticias Bloomberg, publicado a finales de abril, se develó que Irán se estaría llevando en aviones el poco oro que queda en Venezuela.

«Los funcionarios del gobierno venezolano cargaron unas nueve toneladas de oro, equivalente a unos 500 millones de dólares, a bordo de aviones con destino a Teherán, como pago por la ayuda iraní para revivir las paralizadas refinerías de gasolina de Venezuela», detalló Bloomberg.

En otra información reseñada por el ABC de España, se precisó que «iraníes se disponen a tomar el control del sector de hidrocarburos de Venezuela, que está completamente colapsado por las sanciones de EE.UU».

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Esto ocurre simultáneamente con la revelación de la llegada de vuelos de la aerolínea iraní a Venezuela. En uno de ellos arribó a suelo nacional Mohsen Baharnavand, director para América Latina del ministerio de Exteriores iraní, con 243 acompañantes. La comitiva fue escoltada por agentes del servicio de inteligencia civil, el Sebin, y el Dgcim, de acuerdo al diario español.

La relación entre Venezuela e Irán,  preocupan y tienen la intención de provocar al gobierno Norteamericano, a fin de escalar más acciones militares en la región, dijo Joseph Humire, experto en seguridad hemisférica y director ejecutivo del Centro para una Sociedad Libre y Segura, en entrevista con PanAm Post.

Una de las «piezas más clave y visible de esta relación» es el chavista ministro de petróleo venezolano, Tareck El Aissami, quien es acusado en Estados Unidos por terrorismo y narcotráfico, señala la entrevista.

Irán y Venezuela han mostrado desprecio por Estados Unidos, que le ha impuesto sanciones a sus economías, calificadas como una amenaza.

Venezuela permite que el grupo terrorista iraní Hezbolá, utilice su territorio como base para expandirse por América Latina, agregó Humire.

«Venezuela en los últimos años ha firmado gran cantidad de acuerdos con Irán en el lado comercial, militar e industrial; y lo que pasa es que mucho de ese comercio puede ser una fachada para el ingreso de militares iraníes», señaló.

Detrás de las riquezas

La agencia de noticias Associated Press (AP), en un reportaje descubrió que el sospechoso vuelo que hizo un avión de la aerolínea iraní Mahan Air  a Venezuela, -a pesar de las fuertes medidas que se cumplen por la cuarentena obligatoria-, se concretó por un envío hecho por Irán con «componentes químicos clave» para la producción de gasolina y presumiblemente reactivar la refinería Cardón en el estado Falcón.

De acuerdo a la agencia de noticias, Nicolás Maduro solicitó ayuda a los iraníes para reactivar la refinería ubicada al occidente venezolano y a cambio el gobierno de Irán, pidió la designación de Tareck El Aissami como ministro del Petróleo, petición cumplida.

El diputado a la Asamblea Nacional, Américo De Grazia ha denunciado que soldados rusos e iraníes de Hezbolá estarían a cargo de la explotación de torio en el parque nacional Canaima, declarado por la Unesco como patrimonio de la humanidad.

Desde Venezuela, dijo De Grazia, específicamente desde el Arco Minero, existe un financiamiento al terrorismo, acción que se habría convertido en un «seguro de vida» para la tiranía que regenta Nicolás Maduro.

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Hezbolá, o “El partido de Dios”, es una organización que nació en el Líbano en 1982 tras la ocupación israelí. Tiene un brazo político y otro armado y funciona con el respaldo de Irán y del gobierno sirio, actuales aliados del régimen chavista-madurista.

En reportaje publicado por Bloomberg, se reveló que Irán se ha convertido en el más reciente destino del oro venezolano después de que Estados Unidos, bloqueara acuerdos afines que el régimen venezolano adelantaba con Rusia, Turquía y los Emiratos Árabes Unidos.

Así opera Hezbolá

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, denunció que Irán y los terroristas de Hezbolá operan en Sudamérica liderando acciones de delincuencia trasnacional organizada, señala el texto de PanAm Post.

«Irán y Hezbolá tienen una sólida base de operaciones en Sudamérica en alianza con la narcodictadura de Nicolás Maduro. Si fracasamos en Venezuela, representa una victoria para el terrorismo, la delincuencia transnacional organizada y el antisemitismo», advirtió Almagro.

Joseph Humire, que se ha especializado en el conflicto del medio oriente y ha participado como testigo clave en atentados terroristas en Perú, reveló a PanAm Post, cómo operan Irán y Hezbolá en América Latina, pero sobre todo en Venezuela.

«Irán y Hezbolá están en América Latina desde prácticamente el inicio de la revolución iraní, pero en 2005 se juntaron con la alianza bolivariana (ALBA); a medida que creció el ALBA, creció la presencia iraní y de Hezbolá», declaró.

A partir de 2007, Irán incrementó su presencia militar, principalmente en Bolivia, que se convirtió en el principal socio estratégico de la región y en Venezuela.

La presencia militar iraní no se hizo de manera convencional con tropas, se realizó con ingenieros técnicos y personas que son parte de la industria militar, señaló.

Servicios de inteligencia, narcotráfico y lavado de dinero, representa parte del trabajo que Hezbolá realiza a grupos de crimen trasnacional y terroristas de América Latina, como las FARC y el ELN con quienes cada día afianza sus relaciones.

El Hezbolá tiene una red internacional de lavado de dinero y ofrece sus servicios a los carteles de droga. Además de cumplir labores de inteligencia en Venezuela de manera clandestina con personas de «muy alto nivel con mucha capacidad», detalló Humire.

En medio de un clima de acciones clandestinas y delictivas se mueve el régimen venezolano, en alianza con grupos terroristas que estrechan relaciones de ayuda y cooperación a cambio del oro, refinerías y minerales venezolanos.

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