Se incrementó el número de efectivos de la policía que circula por La Parada y sus zonas aledañas

“Total normalidad” se registró ayer en el puente internacional Simón Bolívar, luego de los enfrentamientos que se suscitaron el martes entre funcionarios de la Policía de Colombia y los “trocheros” que hacen vida en La Parada, y cuyas refriegas se extendieron por más de dos horas.

Puente Internacional Simón Bolívar
Puente Internacional Simón Bolívar en “total normalidad”

Desde tempranas horas de la mañana de este miércoles, se evidenció gran afluencia de ciudadanos venezolanos desde la avenida Venezuela, tramo obligado para quienes ingresan a la ciudad de San Antonio con el propósito de cruzar la aduana para arribar al hermano país.

Durante un recorrido realizado por la zona comercial neogranadina, se observó mayor despliegue de funcionarios de la policía, que busca garantizar la seguridad y evitar que se generen acontecimientos similares.

Según el más reciente balance de este cuerpo de seguridad, tres personas, dos de ellos trocheros y el otro un funcionario de Migración Colombia, resultaron heridas y fueron trasladadas al hospital más cercano. Además, indicaron que tres vehículos se vieron afectados ante los daños que le causaron los manifestantes. Uno de los carros fue quemado en su totalidad.

En cuanto a los “trocheros”– la mayoría jóvenes venezolanos–, muy pocos  se atrevieron a aparecerse en La Parada. Aún es incierto el destino de este grupo, pues ya no cuenta con las carpas donde fueron organizados por los funcionarios,  y tampoco se les permite apostarse en la autopista para perseguir a los taxis en busca de un cliente a quien llevarle el equipaje.

Rechazo y consideraciones

En las redes sociales y en la propia zona donde se desarrollaron los enfrentamientos, abundaron los comentarios en torno a lo acontecido. La mayoría apunta a que “los trocheros” o “carretilleros”, como también se les conoce, se extralimitaron. “Deben aprender a comportarse. No pueden andar tapándose la cara y tirar piedras”, dijo Yeny Torrealba, venezolana proveniente de los Valles del Tuy.

Torrealba no se opone al trabajo que ellos hacen, pero sí cree que es necesario que los organicen. “Yo vine con temor de que estuviera cerrado el puente. Circulaban esos rumores”, recalcó.

Entretanto, Anderson Roa, habitante de San Antonio, manifestó la indignación que sintió al ver a sus compatriotas actuar. “Vi los vídeos en las redes y me dio pena ajena. Ellos no pueden hacer lo que les venga en  gana. Hay que aprender a respetar”, dijo.

Aunque a Roa no le gusta genarilizar, instó a los “trocheros” a evitar acciones violentas que alimenten la xenofobia en Colombia. “Deben pensar bien antes de tomar decisiones tan drásticas”, aconsejó.

Por: Jonathan Maldonado

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