Durante los siete días que estuvo el primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson en el Hospital St. Thomas, por presentar severos síntomas respiratorios originados por el COVID-19, dos enfermeros de diferentes nacionalidades estuvieron a cargo de él durante los dos días que permaneció en la Unidad de Cuidados Intensivos.

Johnson, mencionó los nombres de los enfermeros, Jeny y Luis, de Nueva Zelanda y de Portugal, respectivamente. “La razón por la que mi cuerpo comenzó a tener oxigeno suficiente fue porque ellos se quedaron vigilarme  cada segundo durante la noche y porque estaban preocupados por hacer todo lo que necesitaba”, comentó.

Semanas atrás, antes de que el gobierno británico decretara el confinamiento, aparecía Boris Johnson, dando la mano a los profesionales de la salud en un hospital, transmitiendo confiabilidad con el tema del COVIR-19. Sin embargo, por otro lado, Helen Ward, profesor de la salud pública del Colegio Imperial de Londres, dijo en declaraciones a “The Guardian”, periódico inglés, que los políticos no escucharon a los profesionales epidemiólogos.

“No busco la culpa, sino el escrutinio para que se puedan aprender lecciones que guíen nuestra respuesta. Necesitamos evitar más errores y asegurarnos de que el gobierno esté escuchando y actuando sobre el mejor consejo”, aclaró Ward.

Hasta el día de ayer, los casos de coronavirus en el Reino Unido se ubicaron en 98,476 y 12,868 muertes. En los últimos tres días, ha habido un promedio de 700 decesos por día. Expertos dicen que la situación se agravará por el pico de contagiados, lo que se traduce en las siguientes semanas como pérdidas humanas, colapso en hospitales y carencia de profesionales de la salud.

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