En el año 1900, en la todavía ciudad de los techos rojos, Caracas, con 14 años de edad, Santiago Alfonzo Rivas ingresó a trabajar en la firma Rivas, Fensohn y Cía, propiedad de su tío Jorge Rivas y del alemán Walter Fersohn. Sólo 4 años después, el joven Santiago abandonó sus estudios en el colegio San Vicente de Paúl sin haber alcanzado el título de bachiller, para consagrar su tiempo al mundo empresarial.

Alfonzo Rivas se dedicó entonces a múltiples tareas dentro de la firma de su tío, donde fue aprendiendo a diario el oficio del empresario, es decir, a observar meticulosamente cuáles son las necesidades no satisfechas del prójimo que al cubrirlas podrían generar un beneficio al ser mayor el precio que decide pagar el consumidor que los costes en los que se incurre.

De allí que, en 1910, tomó la decisión de perseguir su ambición, y le propuso a su hermano Miguel Alfonzo Rivas, la creación de una empresa para la producción de almidón de maíz, un bien de consumo presentado al público como Maizina Americana, marca “El Águila”.

Como todo en esta vida, el dar a conocer el producto tomó tiempo, al punto que, Alfonzo Rivas tuvo que incursionar en otros negocios como la importación de bicicletas y machetes, mientras la producción de Maizina daba sus frutos. Y esa cosecha llegó 6 años después, cuando la Maizina Americana fue distinguida con la Cruz del Mérito en la exposición internacional de Milán.

Pero ello no relajó al empresario, por el contrario, le generó más pasión, confianza y visión por los emprendimientos, esto se vio reflejado en su participación en la fundación del Banco Venezolano de Crédito, en 1925, en la creación del Sindicato Prolongación de Caracas, en 1926, encargado de ejecutar la construcción de los urbanismos caraqueños San Agustín del Norte y San Agustín del Sur. En la creación de la Compañía de Seguros Fénix, en 1927, y en la importación de electrodomésticos marca Hot Point y de automóviles Chrysler, durante la década de 1940.

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“La mejor tecnología para el mejor producto”, esta premisa que Alfonzo Rivas decidió hacer bandera de su compañía, decía mucho de su capacidad empresarial puesto que al tener como norte el mejoramiento tecnológico, esto le permitió abaratar costes, lo que significó dejar más capital disponible para ejecutar otros proyectos, sin que ello en ningún momento, por supuesto, como bien lo expresa, representara dar un producto de menor calidad.

Evidencia del éxito de su premisa, fue la fundación de una planta automatizada de empaquetado, instalada en la Urbanización El Conde (Caracas), en 1931. Y más tarde, en 1962, una planta con tecnología de punta en Turmero (Edo. Aragua). Además, ya para 1955, su sacrificio y determinación por el hábito del ahorro, en un país que se caracterizaba entonces por una firme disciplina monetaria, le dio para fundar la primera filial de su empresa, Industria del Maíz C.A. (INDELMA).

Santiago Alfonzo Rivas falleció el 13 de marzo de 1968, dejando erigida una empresa cuyos productos se sembraron en el corazón del consumidor. Su trayectoria empresarial es sinónimo de observación, análisis, constancia y ambición.

Hasta el día de su muerte desempeñó como presidente de su empresa, así como de la filial Industria del Maíz C.A. (INDELMA), y como director principal de la empresa de tiendas por departamento, Beco Blohm C.A., y de la inmobiliaria Lagunita C.A., a la par que era fiel practicante de la caridad al apoyar el programa de La Gota de Leche, así como al Instituto Médico Simón Rodríguez.

Alfonzo Rivas & Cía, su gran emprendimiento, actualmente continúa funcionando a pesar de las dificultades, elaborando productos a los que el consumidor le da su aprobación con cada compra realizada como lo son Flips, Maizoritos, Taco u Ovomaltina, sin olvidar por supuesto, la Maizina Americana marca El Águila, a cuyo lema se le sigue haciendo honor: “La Maizina Americana, gran producto nacional”.

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