La emergencia provocada por la pandemia de COVID-19 desestabilizó el modelo clásico de la educación mundial. Mientras el resto del mundo aprovecha las posibilidades del internet para continuar las clases a distancia, los estudiantes venezolanos se enfrentan a sus asignaciones en medio de múltiples apagones y problemas de conexión.

Más de ocho millones de estudiantes de primaria y bachillerato afrontan múltiples vicisitudes para acceder a los contenidos, puesto que las clases por videoconferencia son inviables. Además de las falles de conexión y electricidad, los costos de equipos son inaccesibles para las personas que no cuentan con los mismos.

Ni el dinero puede contrarrestar los problemas que afrontan los estudiantes venezolanos; puesto que el servicio de luz es controlado por el Estado y uso de plantas eléctricas es complicado debido a la escasez de gasolina que afecta a todo el país.

La decadencia de los servicios en Venezuela es tan decadente que incluso una simple lluvia puede hacer que nada funcione, lo cual imposibilita la comunicación desde casa.

Con información de AFP

Prensa Frontera Viva

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