Por Joseph Schastlivy

Un reciente comics difundidos por el canal del Estado, Venezolana de Televisión, (VTV), la televisora subsidiada por todos los venezolanos y a la que pocos de ellos tienen acceso, muestra a Nicolás Maduro como un superhéroe, justo en medio de una crisis política que no solo deja al descubierto la poca cohesión que existe entre la oposición venezolana, también devela el rechazo enorme de los venezolanos al régimen. Una abstención que superó el 60% y al sumar los votos de los bandos opositores que participaron en las elecciones del pasado 21 de noviembre, sin duda alguna se refleja que Venezuela no quiere chavismo, ni madurismo.

El dibujo animado muestra una supuesta conspiración entre la dirigencia opositora venezolana, encarnada en el Coordinador Nacional de Primero Justicia y hasta hace unos días Comisionado del gobierno interino para las Relaciones Exteriores de Venezuela Julio Borges y representantes del gobierno de los Estados Unidos que, desde la Casa Blanca, planean un complot para destruir el sistema eléctrico nacional y provocar el colapso a través de un “ciber hackeo” o “ataque múltiple”.

“Súper Bigote”, personaje que representa a Nicolás Maduro sale a restaurar la electricidad con un guante de plomo que forma parte de la indumentaria. La situación ocurre luego de una de las tantas agresiones en contra del pueblo, atribuida a los potenciales enemigos: la oposición venezolana y el imperio norteamericano.

Más allá de pretender desvirtuar la realidad con la historieta, el régimen de Maduro, se mofa de las dificultades que atraviesan los venezolanos entre un apagón y otro, lo que ha costado incluso la vida de algunas personas en hospitales.

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Para Observatorio de Ecología Política de Venezuela, durante los 20 años de revolución bolivariana se estima que se han “invertido” en el sector eléctrico venezolano unos 105 mil millones de dólares. Suma equivalente a todo el PIB nominal de Ecuador durante el año 2019, el doble del PIB nominal de Uruguay en 2019 y 10 veces el PIB nominal de un país como Nicaragua.

A pesar de la exorbitante cifra que se destinó para atender el Sistema Eléctrico Nacional (SEN), el colapso no se detiene y cada día son más las poblaciones venezolanas que regresan al empleo de veladoras y lámparas de aceite para alumbrarse, incluyendo la Gran Caracas que había quedado exceptuada de los cortes de energía y ahora cumplen hasta seis y ocho horas sin servicio.

En 1999, el primer año de revolución bolivariana y primer año de gobierno de Hugo Chávez, el parque de generación eléctrica de Venezuela produjo un total de 80,6 TWh de electricidad, sin que hubiese mayores problemas técnicos ni racionamientos programados, en lo absoluto, 20 años y 105.000 millones de dólares después, el país produjo en 2019 entre 61 TWh y 83 TWh de energía eléctrica en todo el año (la cifra no la puedo decir con precisión porque los datos del sistema eléctrico venezolano están actualmente manejados como un “secreto de estado”).

Es decir, en el mejor de los casos se generó aproximadamente la misma energía que hace 20 años, aun cuando la población venezolana pasó de 24 millones de habitantes en el año 2000 hasta 32 millones en el 2019. Es decir, mientras la población venezolana se incrementó en un 33% entre 2000 y 2019, la energía “per capita” que se suministra a la población y economía venezolana podría haber caído en un 25% en 20 años. Para un 33% más de población la infraestructura eléctrica ahora es apenas capaz de suministrar un 75% de la energía que suministraba hace 20 años, esto es seguramente un caso único en la historia eléctrica de nuestro planeta, una historia sin precedentes en el mundo. El suministro eléctrico per cápita ha bajado de 3375 kWh/año hasta 1900 kWh/año, en 20 años.

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El recuento anterior, elaborado por el Observatorio de Ecología Política de Venezuela, durante el año 2020, representa una muestra apenas del grado de retroceso que ha alcanzado Venezuela durante los años del chavismo y que se ha incrementado luego de asumir las riendas del país petrolero “Super Bigote”.

La inmortal frase “el socialismo te rompe las piernas, luego te da unas muletas y te dice: sin nosotros no tendrías muletas”, está más que impresa, vigente en la caricatura del Súper Tirano (Nicolás Maduro) que sigue empleando no solo los recursos de los venezolanos sino las instituciones del Estado para beneficio propio y del séquito de seguidores que se enriquecen cada día más a costa del hambre y las necesidades de un pueblo.

“Súper Bigote”, no es ningún salvador y mucho menos héroe, es un villano, un tirano, el símbolo vivo de la desfachatez y la calamidad continuada que tocó a Venezuela desde hace más de 20 años y que resulta urgente frenar.

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