El reconocido economista y experto en petróleos José Toro Hardy, conversó con Frontera Viva, sobre la grave crisis que enfrenta el país tras el derrumbe de la industria petrolera nacional, principal proveedora de las divisas (97%) que ingresaban a la nación, además dio detalles sobre el futuro poco prometedor que se avecina, de no darse el giro de 180º que requiere el sistema político venezolano

Por Rosalinda Hernández C.

Petróleos de Venezuela, (PDVSA) la empresa de los venezolanos “¡está destruida!”, como está el país y cambiar esta realidad, se afianza sobre dos escenarios: negociar, entregar, convenir y la otra alternativa es seguir por la misma vía en la que tarde o temprano, y lamentablemente se va a generar un crack, el avión se va a estrellar con los pasajeros, que “somos todos los venezolanos”.

Así describe el economista y experto petrolero venezolano, José Toro Hardy,  el panorama nacional. Un viraje de 180º, sería la solución a los problemas que actualmente enfrenta la nación y que la mantiene sumergida en una crisis económica y social sin precedentes.

El respeto a la propiedad privada, la liberación del control de cambio. Pasar de una política de controles a una de estímulos y de seguridad jurídica, serán efectos multiplicadores para la inversión y se podrá dotar a Venezuela de un alto potencial de recuperación.

“Ninguna de esas metas se puede lograr sin un cambio en el modelo político”, advierte.

Sin un cambio de modelo no se podrá atraer la inversión extranjera necesaria para la reactivación de la industria petrolera. La misma inversión que requiere la empresa manufacturera, el sector agrícola y las industrias básicas tan destruidas que ni siquiera pensar en reactivarlas porque dejarían sin consumo eléctrico a toda Venezuela, agregó.

El especialista sentenció que la combinación de demagogia, populismo, corrupción e ineficiencia, han representado a los cuatro jinetes del apocalipsis que acabaron destruyendo la industria petrolera y a Venezuela.


La destrucción

Las sanciones en contra de la industria petrolera nacional por parte de los Estados Unidos, han sido la excusa perfecta para justificar los vestigios dejados por los gobiernos chavista y madurista en la empresa petrolera nacional, principal canal para el ingreso del 97% de los dólares que llegaban a Venezuela. 

Las condenas interpuestas por Norteamérica, apenas llevan unos meses y la destrucción de PDVSA inició entre los años 2002 y 2003,  luego del despido de 20.000 trabajadores que representaban más de 300.000 años de experiencia para la industria, dijo Toro Hardy.

No hubo inversión, ni mantenimiento a las instalaciones y el resultado es que hoy están destrozadas. Todas las refinerías de Venezuela están paralizadas.

“Pensaron que los precios del petróleo seguirían creciendo indefinidamente y que siempre les resolverían la situación”.

Las 175.000 toneladas de gasolina que representan un poco menos de 1.500.000 barriles que los tanqueros iraníes trajeron con gasolina al país, apenas y alcanzan para para abastecer por unos 16 días el mercado interno nacional, señaló el experto con notable preocupación.

Más allá del costo real que ha tenido para los venezolanos la compra de gasolina iraní, las repercusiones de tipo geopolítico se convierten en problemas de proporciones inimaginables, de donde resultará difícil salir, advirtió el experto en petróleos.

Cada día se complica más el panorama en PDVSA y aunque se atribuya la dramática situación a los Estados Unidos,  eso “no es cierto”, agregó.

¿Cómo recuperarla? 

La infinidad de planes propuestos por el régimen para la reactivación de PDVSA, no hay forma de hacerlos cumplir, explicó Toro Hardy.

En el caso de las refinerías se requiere para la reactivación una cuantiosa inversión, estimada entre 25.000 y 30.000 millones de dólares anuales, durante 8 a10 años. Con esa inversión se lograría empezar de nuevo a producir lo que se tenía hace 20 años atrás, explicó el experto petrolero.

Los intentos del gobierno por levantar las refinerías que están detenidas aplicando “paños de agua tibia” o quitando repuestos de una refinería  para llevarlos a otras, como pretendieron hacer en El Palito, no han logrado nada.

“Han logrado poner a funcionar algunas plantas pero al llegar a la planta de craqueo catalítico o de conversión profunda, capaz de transformar los crudos pesados, ácidos y de mala calidad en gasolina, no pudieron”.

El especialista en economía y petróleo, precisó que se requiere de una extraordinaria inversión con la que el Estado venezolano no cuenta por lo que se hace inevitable abrirse a capitales extranjeros.  Pero no de  países como Irán, que si bien es cierto tiene experiencia en refinación y llegaron a ser los segundos del mundo en algún momento, no tienen la pericia para trabajar en las refinerías nacionales.

Es difícil que cuenten con la tecnología que requiere PDVSA  para la reactivación, especialmente cuando los iraníes, nunca han procesado un tipo de crudo como el venezolano, señaló.

Con total seguridad y partiendo de la vasta experiencia en el área, Toro Hardy, estimó que la recuperación de la industria petrolera venezolana,  necesariamente debe pasar por una apertura petrolera mucho más audaz.

Se debe hacer inversión privada. No se habla de privatizarla pero si de salvar PDVSA con ayuda de otras empresas y capitales extranjeros.

Tiempo útil

La Agencia Internacional de la Energía, señaló que la demanda mundial de petróleo irá creciendo hasta el año 2040 y en adelante  empezará a disminuir y será reemplazado por otros agentes menos contaminantes, informó Toro Hardy.

Lo anterior deja claro que a Venezuela le quedan 20 años para realizar esas inversiones necesarias para aprovechar las reservas de crudo que se tienen.

Las inversiones petroleras son a largo plazo, no se hacen en dos o tres años. Lo que significa que si no se absorben las inversiones requeridas  para reactivar PDVSA, el petróleo venezolano se va a quedar para siempre en el subsuelo, pronosticó.

“Si se quiere aprovechar ese petróleo se tiene que producir cuanto antes. Si no se tienen los recursos para la reactivación se acude a quienes lo tengan para que en conjunto con el Estado venezolano puedan reactivar la industria”.

Varios países de mundo con reservas petroleras importantes conocen la situación de la vida útil y por ello han flexibilizado las condiciones para atraer la inversión privada y monetizar cuanto antes las reservas.

Arabia Saudita, Brasil y México, se están abriendo a la inversión extranjera para sacar el mejor provecho a su petróleo, agregó.

No se entiende qué pasa en Venezuela, ¿por qué tanta irresponsabilidad, sabiendo lo que está ocurriendo? El petróleo no funciona con dogmatismo, funciona con inversión, conocimiento, tecnología, con mercados, funciona con todo lo que se ha despreciado en Venezuela, dijo Toro Hardy.

La preocupación del economista crece ante la vinculación de Venezuela en problemas geopolíticos y religiosos, en los que jamás  había estado involucrada y que surgen tras las relaciones con el gobierno Iraní.

“Tengo temor que con esos tanqueros iraníes venga la semilla de un futuro terrorista que luego pueda costar mucho trabajo desprenderlo de Venezuela”.

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