Usuarios del transporte público día a día son testigos de su ingenio.

Yilbert Leonardo Pérez Barón es un migrante venezolano de 23 años de edad, que apuesta por convertir los vagones del Transmilenio de la capital colombiana ­— que a diario movilizan a casi 2,5 millones de pasajeros­—, en un lugar para el aprendizaje.

En un reportaje del diario El Espectador de Colombia, Yilbert relata su experiencia como migrante y explica como llegó a ser un cronista en los buses.

A diferencia de quienes cantan, ofrecen productos comestibles o bailan en el Transmilenio, este cronista nato enseña sobre la historia de la ciudad y del país en general durante los recorridos, pero no sólo se diferencia por eso, sino por la manera en la que interactúa con el público, el joven manifiesta ser un apasionado por lectura y por Bogotá, combinación que hoy le permite ganarse el sustento.

Sus intervenciones en los vagones dependen del grado de participación de los usuarios. Le gusta hacer preguntas sencillas, despertando así el interés por la historia, tanto en niños como adultos, y a falta de material didáctico, las ventanas del transporte son su material de apoyo.

De San Cristóbal a Bogotá

En el año En 2018 dejó su natal San Cristóbal, capital del estado Táchira, a 57 km de la frontera con Cúcuta (Norte de Santander) y se aventuró a buscar su futuro en otra nación, viéndose obligado a dejar en cuarto semestre su carrera de Literatura y Letras, para ir a probar suerte en otras tierras.

Su plan inicial era lograr establecerse en Lima, pero cuando llegó a la capital de Colombia se enamoró del sitio, tanto que decidió quedarse.

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“(En Bogotá) un día le pregunté a varias personas en qué año se fundó la ciudad. Su respuesta fue silencio. Ese desconocimiento hizo que me animara a subir a los buses a hablar con la gente. No lo veo como una clase, me gusta más dialogar con los usuarios y que ellos recuerden cómo la historia ha marcados sus vidas”, describe el joven venezolano.

Sueños por cumplir

Yilbert dice que le gustaría desempeñarse como guía en una agencia formal que le permita maximizar su pasión por el pasado y la vocación por la pedagogía. Sin embargo, vale destacar que la guianza turísticas es una actividad reglamentada en Colombia, en las leyes 300 de 1996, 1558 de 2012 y la 2068 de 2020. De acuerdo con el Instituto Distrital de Turismo, quienes quieran ejercer como guías profesionales deberán tener tarjeta profesional y Registro Nacional de Turismo.

Pese a los obstáculos, el joven dice que seguirá aportando desde sus conocimientos a la construcción de una mejor ciudad.

Con información del Espectador y Últimas Noticias

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