El aventurero digital

La conocida “Joya del Pacífico se encuentra entre altos y bajos. Valparaíso está emplazada en la bahía homónima y rodeada de cerros, en los cuales vive la mayor parte de la población.​ Entre el pie de sus colinas y el mar se forma el Plan, centro administrativo, comercial y financiero de la ciudad; mientras el bordemar es ocupado por el puerto. Debido a su riqueza arquitectónica desarrollada principalmente a finales del siglo XIX, en 2003 su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

La tradición cuenta que Pablo Neruda supo que en una de sus cincuenta lomas debía comprar una casa. Ya rico y famoso, debió haberle fascinado, tanto como a sus visitantes y admiradores, la fabulosa vista de la ciudad y de su extenso puerto desde el cerro “La Florida”.

Pintadas en colores vibrantes, las casas parecen estar muy contiguas unos con otras sobre las empinadas colinas que rodean a la ciudad y que se van encumbrando desde las playas. A esta franja costera de la bahía llegó el conquistador español Juan de Saavedra en 1536. Un factor climático, a la vez estratégico, atrajo a sus primeros pobladores. Las colinas protegían a la ciudad de los vientos predominantes y a menudo tormentosos del sur y del suroeste.

Después de la independencia de 1818 los comerciantes comienzan a tomar asiento, las líneas navieras comunican esta ciudad con Europa, y el puerto se convierte en un importante punto de escala para los barcos que daban vuelta en el Cabo de Hornos. Igualmente, es la base de la primera marina chilena. En las pequeñas caletas portuarias anclan los clásicos botes de madera, pintados en su mayoría de amarillo, donde los pescadores costeros ofrecen su pesca del día en sus propios puntos de venta.

Pero hay que agregar en este recorrido al puerto de Valparaíso. Se divide en diez sitios de los cuales los sitios 1, 2, 3, 4 y 5 son administrados por Terminal Pacífico Sur S.A. y los sitios 6, 7, 8, 9 y 10 por la Empresa Portuaria de Valparaíso. Los dos últimos sitios incluyen un muelle y son utilizados como paseos públicos y terminal de pasajeros de cruceros. Valparaíso es el principal puerto de contenedores y pasajeros de Chile. Anualmente transfiere 10 millones de toneladas, por sus terminales pasa alrededor del 30 % de todo el comercio exterior del país y atiende por temporada cerca de 50 cruceros y 150.000 pasajeros. Entonces, no hay duda que es uno con los de mayor actividad de Sudamérica.

Le puede interesar.  Alex Saab pidió arresto domiciliario por motivos de salud

Valparaíso tiene un atractivo turístico sin igual en sus alturas. Ciertamente, la ciudad con sus instalaciones portuarias, depósitos, bancos y centros comerciales, se extiende a lo largo del puerto. Pero en las colinas hay un revoltijo casi medieval de pasajes empinados y calles curvas, muy cerradas y sin salidas. Entre los puntos de referencia están los quince ascensores o funiculares que siguen funcionando, los que por una tarifa de pesos ahorran el cansancio de subir escalones. Estos vehículos, rojos y amarillos, pueden apreciarse desde cualquier punto. Sin embargo, a veces, las estaciones terminales son difíciles de ubicar. Muchos de esos funiculares son verdaderas obras de ingeniería.

Gracias a este servicio de transporte se puede ascender y explorar las colinas de la ciudad, pues no llegan hasta allí vehículos. Las angostas calles son demasiado zigzagueantes y pronunciadas. Además, se corre el riesgo que en cualquier momento aparezcan escalones, o de quedarse sin salida.

La particular distribución geográfica de Valparaíso, donde los cerros invaden la costa, hace que la visión de cerro a mar sea destacable. Por ello, lugares como los miradores Portales, Esperanza, O’Higgins y Marina Mercante, los paseos 21 de Mayo, Yugoslavo, Gervasoni, Atkinson y Dimalow son ideales a la hora de ver de manera panorámica la ciudad puerto. Durante las fiestas de año nuevo, muchos de estos paseos mirador están repletos de turistas a altas horas de la mañana, todo por tener una visión más privilegiada del espectáculo pirotécnico.

Los cerros son básicamente la parte residencial de la ciudad. En ellos podemos encontrar desde chozas construidas precariamente, a palacetes de los más variados estilos arquitectónicos y tamaños, una antigua cárcel, transformada en centro cultural, los cementerios (Nº1, de Disidentes, Nº2 o el Nº3); agradables paseos peatonales desde los cuales se puede observar todo o gran parte de Valparaíso, accesibles desde esos múltiples funiculares, llamados allí ascensores públicos, vibrante vida nocturna, hoteles boutiques emplazados en casonas antiguas, restaurantes, tiendas o galerías de arte. En los cerros también se encuentran jardines infantiles, plazas, escuelas básicas, secundarias y universidades como la Federico Santa María en Placeres, o la de Playa Ancha y la Escuela Naval Arturo Prat. Alrededor de sus cerros y el Plan Almendral existen interesantes museos, entre los que destacan La Sebastiana, el Museo Marítimo Nacional, el de Historia Natural, el Museo del Títere y el Payaso o el Museo Municipal de Bellas Artes de Valparaíso instalado en el Palacio Baburizza, el Lord Cochrane, la Galería de Arte Municipal, la casa mirador de Lukas, consultorios y estadios y una de las casas de Pablo Neruda.

Le puede interesar.  No vacunarán contra el covid-19 a los venezolanos no regularizados en República Dominicana

Los cerros de Valparaíso poseen características urbanas y sociales que los hacen diferentes unos de otros. Con sus propias calles y escaleras de acceso, tuvieron o tienen el ascensor que los une al plan, el planeamiento urbano de la ciudad. En los cerros se consiguen almacenes, sus agrupaciones, su vida comunitaria, en otras palabras, son unidades reconocibles, que conforman barrios con identificación propia. Es una identidad tan fuerte que incluso ocurre que gente de un determinado cerro conozca otro solo de nombre, o que los porteños que viven en otros lugares de Chile o el extranjero se reconozcan entre sí por el cerro del que provienen, más que por la propia ciudad. Valparaíso tiene 42 cerros históricos.

Los recorridos entre los cerros más antiguos de la ciudad (Alegre y Concepción) permiten contemplar la arquitectura inglesa colonial de sus casas. El viandante, de pronto, encuentra iglesias de principios del siglo XIX y puede adentrarse en jardines y pequeñas plazoletas, miradores escondidos entre casas y balcones.

Estas son las alturas de Valparaíso, desde donde sus cerros es posible admirar la ciudad, el incesante ajetreo del puerto y la bahía con sus infinitos colores.

7 COMENTARIOS

  1. LES FELICITO POR ESTE DOCUMENTAL SOBRE VALPARAÍSO, CHILE. AMÉRICA LATINA DEBE ESTAR UNIDA, EN UN MISMO SENTIR, EN QUE NOS RESPETEMOS NUESTRAS IDIOSINCRASIAS Y CULTURAS, COMPARTIENDO E INTERCAMBIANDO LOS CONOCIMIENTOS CIENTIFICOS Y TECNOLÓGICOS, CON UNA EDUCACIÓN DE ALTURA, QUE FORME UN HOMBRE INTEGRAL, PARA QUE TENGA UNA VISIÓN DE DESARROLLO SUSTENTABLE Y DOSTENIBLE, RESPETANDO SU COSMOVISIÓN.

  2. Tuve la oportunidad de pasar brevemente por esta ciudad el día de mercado…la disfruté. En este viaje la he reconocido y conocido. Gracias… éxitos

  3. Buenas tardes. Excelente descripción de los lugares. Se podría decir que nos ubicamos en tiempo real. Maravillosa narrativa . Muchas gracias por el esmero por darnos o regalarnos tan destacada información. Nos imaginamos los bucólicos paisajes. Qué sea publicación enmarcada en otras tàntas. Por favor. Felicidades. Mil gracias.

  4. Muchas gracias por disfrutar con “El Aventurero Digital” y Frontera Viva de este viaje virtual por Valparaíso. Estaremos viajando con ustedes por diversas ciudades de Suramérica y Centroamérica, donde han emigrado nuestros hermanos venezolanos, para conocer sus atractivos turísticos. ¡Buen viaje!

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí