La venezolana María Carolina Santana, junto a tres mexicanos, se alzaron con el Oscar a mejor sonido por edición y mezcla especial para la película Sound of Metal, una trama singular en la que irónicamente el silencio es uno de los personajes principales.

Santana es una ingeniera de sonido, de 31 años de edad, radicada en París. Con su corta edad, su nombre figura en los créditos de varias cintas de Hollywood. Producciones como El oficial y el espía de Roman Polanski, El cuervo blanco de Ralph Fiennes; Van Gogh, a las puertas de la eternidad de Julian Schnabel, entre muchas otras películas y documentales, han contado con el ingenioso trabajo de la venezolana.

El trabajo para Sound of Metal

En París, esta joven fue la técnico responsable del estudio donde trabajó el equipo a cargo de Nicolas Becker. En Los Ángeles asumió la instalación de las salas en las que iban a trabajar y luego asumió el montaje de los sonidos directos de la película (que se graban sincronizados con la cámara), de la música, del sonido de los conciertos y de las transiciones del protagonista de la película hacia la pérdida de la audición.

En una entrevista concedida a El Nacional el pasado mes de marzo, comentó con orgullo “ese diseño sonoro fue mío”, un trabajo que realizó de la mano de los mexicanos Carlos Cortés, Michelle Couttolenc, y Jaime Baksh  y en que lograron simular la pérdida del oído, evocar la memoria que queda del ruido una vez se vive en el silencio, y representar cómo funcionan los implantes artificiales para aquellos que quieren recuperar la escucha.

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Con información de agencias

Prensa Frontera Viva

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