La venezolana Victoria Urdaneta ama a Colombia porque su corazón es muy grande y en él caben dos patrias. Enseñar a niños español y lenguaje, desde la inclusión, es su forma de agradecer al vecino país por abrirle las puertas.

Se graduó de periodista en el año 2003 y se especializó como educadora en el 2012, pero el cierre de medios y la crisis en Venezuela la impulsaron a migrar en julio del 2017.

Iniciar en Bogotá fue complicado porque tuvo que luchar contra la exclusión y los prejuicios; subestimaron su trayectoria profesional y la rechazaron de trabajos debido a su acento y nacionalidad. Pero ella sabía que en cualquier momento se le abriría una gran oportunidad.

Vencer el odio desde la inclusión

La dura experiencia la motivó a buscar una forma de vencer al odio desde la educación, creando su propia visión del lenguaje a través de un esquema de trabajo más amplio y diverso.

“Cuando un país te recibe y te abre sus puertas, tienes la misión de aportar. Y si, es duro escuchar el rechazo. Es duro sentir que hay odio. Pero no se combate el odio con odio. Y menos si eres comunicador y educador. Es mi deber colaborar, aportar, ayudar. No pretendo ser ejemplo ni modelo. Pero sé que enseñarles a los niños español y lenguaje, desde la inclusión, es mi forma de amar a este país”.

Tras dedicar bastante tiempo a estudiar el lenguaje de señas colombiano, se le abrieron las puertas del colegio Agustiniano Tagaste, ubicado en el occidente de Bogotá. Allí empezó a aplicar su plan de trabajo con lo niños de segundo y tercero de primaria.

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En un principio su idea fue recibida con recelo, pero poco a poco consolidó su proyecto, pues demostró que a través del lenguaje de señas se puede enseñar el respeto por las diferencias de los demás.

“A través de la lengua de señas enseño sinónimos, antónimos y sustantivos. También tomo una canción y la interpretamos. Estamos también interpretando el Himno Nacional. Y es increíble lo funcional que es para las personas oyentes. Los niños y las niñas se apropian más fácilmente del significado de las palabras, interiorizan más los conceptos y, lo más interesante, no se les olvida”

Ahora, anhela sacar adelante el Coro Manos Blancas, donde los niños puedan interpretar canciones desde la lengua de señas. Ya sus estudiantes se saben el Himno de Colombia.

“¿Qué mejor forma de reconocer nuestras diferencias que aprendiendo a comunicarnos con quienes no lo pueden hacer?”

Con información de El Tiempo Colombia

Prensa Frontera Viva

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