Prensa Frontera Viva

Formar parte de un grupo de voluntarios en el que se experimenta una de las nuevas vacunas contra el COVID-19, representa para muchos una alternativa que garantiza ser vacunados contra el virus que ha matado a más de 2 millones de personas en todo el mundo.

Este es el caso de Junior Sánchez, un comunicador social de origen venezolano que desde hace dos años se encuentra radicado en Argentina. Sánchez se sometió recientemente a la fase III de la vacuna desarrollada por el Instituto de Biotecnología de Beijing, Cansino Biologics que está siendo estudiada en Argentina de la mano con la Fundación Huésped, organización que lucha contra el VIH.

Aunque en Argentina el gobierno ha adquirido más de 300 mil vacunas Sputnik V, provenientes de Rusia, aún es difícil asegurar que el 100 % de su población sea vacunada, sobre todo la población inmigrante que se encuentra en el país.

Motivado por garantizar la inmunización, Junior Sánchez se postuló el pasado mes de octubre como voluntario para recibir la fase III de la vacuna China. Luego de recibir tres llamadas telefónicas en la cual le preguntaban si tenía enfermedades preexistentes y corroborar los datos que había emitido anteriormente en el formulario, no fue sino hasta la tercera semana de enero cuando le informaron que había sido seleccionado en un grupo de 700 personas que recibirán una dosis experimental de la vacuna china en Buenos Aires.

¿Qué lo motivó?

“Yo soy inmigrante, estoy en un país donde hay una prioridad primero de gente mayor, segundo la población local así que en la lista de espera siempre vamos a estar los inmigrantes”, esta es la principal razón que llevó a Junior a formar parte del grupo de voluntarios, además considera que en un par de años se sentirá orgulloso de haber participado en una investigación que puede salvar millones de vidas.

Pero no fue solo la motivación de ser vacunado la razón que lo impulsó a participar en el ensayo clínico, según narró para Frontera Viva, realizó previamente una investigación sobre el Instituto que está desarrollando la vacuna. Asegura tener mucha confianza porque la dosis viene del país donde se registró el paciente cero de COVID-19, lo que le da un poco de ventaja a China sobre la información que puedan tener sobre el virus.

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El venezolano de 32 años, considera que algunos medios occidentales le han dado una mala imagen a China por ser el epicentro del virus, sin embargo explicó que el Instituto de Biotecnología de Beijing trabaja de la mano con un Centro de Vacunología de Canadá que está desarrollando la vacuna contra el Ébola y el VIH.

Junior, forma parte de un grupo de 700 personas seleccionadas en Buenos Aires y de 2 mil personas elegidas en todo el país para recibir la última fase experimental de la vacuna.

El estudio no es remunerado

A diferencia de otras personas que han formado parte de estudios relacionados con el COVID-19, en otros países, Sánchez no recibió ningún tipo de incentivo económico o algún tipo de beneficio en Argentina.

“Lo único que te garantizan es un seguro, pero en caso de riesgo, es decir no es un seguro que va a ser remunerativo, porque por algo te hacen firmar un formulario de consentimiento donde obviamente sabes que eres parte de un estudio”.

¿Cómo fue el proceso?

El lunes 18 de enero, el venezolano leyó y firmó un contrato de consentimiento, luego los médicos le tomaron la temperatura y le midieron la presión arterial, posteriormente le hicieron un test de VIH el cual debía aprobar antes de recibir la dosis.

Después de recibir el resultado negativo de la prueba, los médicos tomaron una muestra de sangre que fue guardada en tres tubos de ensayo, según le explicaron, esas muestras serán enviadas al instituto de Canadá para ser analizada durante los siguientes 10 años.

Con la sangre podrán conocer los efectos secundarios, si en algún momento sufrió de COVID-19, sin saberlo, y cualquier tipo de reacción que pudiera tener a la vacuna.

Junior explica que a ciencia cierta no sabe si recibió la dosis de la vacuna o si simplemente le suministraron un placebo, esta información solo la saben los médicos del instituto chino y canadiense. Sin embargo, en caso de no haber recibido la dosis real, en un plazo de 52 semanas será contactado para recibir la inyección que lo protegerá del virus.

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Efectos secundarios

Los primeros 28 días de haber recibido la dosis, los médicos tratantes estarán monitoreando cualquier síntoma que pudiera presentar, cualquier cambio deberá ser reportado al médico encargado.

Asimismo, por 52 semanas recibirán un correo electrónico donde tendrá que reportar si han presentado síntomas, cómo se han sentido o cualquier información que pudiera ser de interés para el personal de salud que se encargará de estudiar si la patología presentada está asociada directamente con la fase III de la vacuna.

Entre los síntomas que pudiera manifestar el 17 % de la población vacunada, se encuentran: fiebre, fatiga, dolor de cabeza, dolores musculares y entre los no tan frecuentes están: picazón en el lugar de la inyección, enrojecimiento, nauseas, vómito, tos, dolor de garganta, mareos, disnea, hinchazón en el lugar de la inyección, pérdida de apetito y dolor de articulaciones, pero Junior a tres días de haber recibido la inyección no ha presentado síntomas más allá de la somnolencia que sufrió horas después de haber sido vacunado.

La pandemia del COVID-19 ha afectado a más de 96 millones de personas en todo el mundo, dejando en su paso más de 2 millones de muertos y decenas de países confinados.

Si bien la vacuna de CanSino no está aprobada, actualmente se encuentra en la última fase, la cual busca garantizar el porcentaje de efectividad que ha mostrado un avance significativo desde el inicio de su elaboración.

Aunque existen varias vacunas que aseguran ser efectivas contra el virus, aún son pocas las personas que han podido acceder a la inmunización debido a que la población prioritaria son los adultos mayores, personas con enfermedades preexistentes, siendo los inmigrantes los últimos en la lista de espera.

“Me vacune porque ya llevo tres años viviendo en Argentina y he aprendido que cuando estás en casa ajena no eres el primero al que te van a servir la arepa, eres el último, es por esto que quise ser parte de este estudio para quizás garantizar tener una vacuna e incluso sentirme orgulloso de haber sido parte de una vacuna que yo sé que va a ser una de las mejores”.

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