Tras ocasionar destrozos en el Caribe, el huracán Ian llegó a las costas de Florida, Estados Unidos, convertido en categoría 4. Miles de venezolanos que residen en ese estado enfrentaron el impacto de este fenómeno natural, el cual dejó consecuencias catastróficas durante su paso por la zona.

Jean Carlos Torres vive en la localidad de Kissimmee, condado de Osceola, ubicada en el área metropolitana de la ciudad de Orlando. Previo a la llegada de Ian, se preparó con provisiones de agua, enlatados y pan, así como también guardó algo de ropa en una maleta y embaló sus documentos para evitar que se mojaran en caso de emergencia.

Aunque el huracán se debilitó a fenómeno de categoría 1 en el centro de Florida, su paso dejó inundaciones, cortes de luz, caída de árboles y postes. Torres no tuvo necesidad de evacuar el edificio donde reside, sin embargo, sintió que su vida estuvo en riesgo cuando escuchaba el impacto del viento y la lluvia en las ventanas.

“El miedo y zozobra que genera el ruido que emite el viento al chocar con las ventanas y puertas es demasiado macabro”, dijo a Frontera Viva.

El venezolano, que trabaja como instalador de muebles de oficina y chofer, está en espera de que se retomen las actividades laborales. Por ahora permanece en casa, pues las autoridades del condado ordenaron un toque de queda desde las 9:00 p.m. del jueves 29 de septiembre hasta las 6:00 a.m. de este viernes 30.

“Primera vez que vivimos algo así”

También residente de Kissimmee, el venezolano Carlos Fonseca vivió momentos de incertidumbre ante la llegada de Ian. Desde la noche del pasado miércoles 28 empezaron las fuertes lluvias en la localidad, que se intensificaron cuando impactó el huracán alrededor de las 2:00 a.m del día jueves.

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El suministro eléctrico afectó a 2,5 millones de personas en el estado de la Florida, entre ellos los habitantes del condado de Osceola. Sin embargo, las empresas de energía eléctrica reestablecieron en corto tiempo el servicio en la comunidad donde reside Fonseca.

Este venezolano se preparó con suministro de agua, alimentos no perecederos, linternas y botiquín de primeros auxilios. Manifestó que sintió mucho miedo porque era la primera vez que vivía una experiencia parecida.

“Nunca habíamos pasado por algo igual. El susurro en las ventanas y el golpe fuerte de las lluvias en las ventanas y paredes nos hizo sentir mucho miedo”, precisó a Frontera Viva.

Carlos mantuvo comunicación con su familia en Venezuela, así como con amigos en otros lugares de Estados Unidos y en otras partes del mundo. “Nos dieron aliento y oraron por nosotros y por todas las familias que residen en la Florida”.

Este viernes 30 de septiembre, el venezolano retorna a su trabajo en un resort y aseguró que las autoridades de Kissimmee esperan reestablecer todas las actividades para el próximo lunes 2 de octubre.

Prensa Frontera Viva

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