Unos 50 migrantes centroamericanos y suramericanos, la mayoría hombres y algunas mujeres, que salieron el viernes 1 de abril en caravana desde la ciudad mexicana de Tapachula, frontera con Guatemala, se cosieron los labios con aguja e hilo para de esa forma presionar a las autoridades con la emisión de documentos de estancia legal.

Además, los migrantes avisaron que a partir de este momento, cada hora un grupo de personas al interior de la caravana, segunda en lo que va del año, replicará la acción. El venezolano Edwin Camacho advirtió que van a mantener su protesta de suturarse los labios hasta que tengan eco sus peticiones de obtener su estatus legal en el país y si no lo consiguen seguirán con esa práctica.

«No queremos problemas y violencia, únicamente queremos que nos den el paso a nosotros», expresó Camacho a Efe. En tanto, su compatriota Matías González, oriundo de Venezuela, pidió al Gobierno de México que les ayude a avanzar porque su objetivo no es quedarse en el país.

«Nosotros pedimos un salvoconducto para salir de la ciudad, ya que ha sido complicado seguir nuestro camino (hacia Estados Unidos)», apuntó a Efe.

Buscan diálogo

Representantes de la caravana migrante iniciaron este sábado 2 de abril un diálogo con autoridades del Instituto Nacional de Migración (INM) para continuar con su camino tras apenas avanzar unos 15 kilómetros en su primera jornada.

«Estamos buscando hablar con jefes del Instituto Nacional de Migración y vamos hablar con su titular en Chiapas para regularizar a los migrantes en este estado «, dijo a Efe Luis Rey García Villagrán, director de la organización Centro de Dignificación Humana en Tapachula

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Explicó que la logística del proceso y la entrega de tarjetas, dependerá de las autoridades de migración, en caso de que se atiendan a los migrantes. García Villagrán informó que han solicitado a las autoridades que resuelva el asunto de los migrantes que salieron en caravana y que están varados en la comunidad Álvaro Obregón.

Desde la tarde del viernes los migrantes se quedaron en el parque de la citada comunidad, a 15 kilómetros de Tapachula, donde este sábado se encuentran a la espera de la decisión de las autoridades migratorias.

El venezolano Kelviz Gómez contó que viaja con un grupo de jóvenes de su país y que llevan 51 días en México. «Nos ha costado permanecer porque nosotros llegamos a Guanajuato y nos tuvieron detenidos 17 días nos trasladaron a Tlaxcala y de ahí a la estación migratoria Siglo XXI en Tapachula», relató.

Este sudamericano indicó que antes de salir de Tapachula estuvo 20 días durmiendo en un campamento y al no tener atención de las autoridades migratorias decidió salir en este movimiento masivo de personas en busca de una oficina de migración en Ciudad de México.

Con información de EFE

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