Este miércoles, un grupo de 13 caminantes venezolanos llegaron a Ecuador luego de emprenden un viaje de varios días desde Lima.

Cuando consiguieron acceso a Internet durante una parada en la provincia de Bolívar, en el centro de Ecuador, los venezolanos comentaron a El Pitazo la solidaridad, adrenalina y también discriminación, pero, sobre todo, mucha satisfacción porque ya cruzaron la primera de las fronteras que los separa de sus familias.

El vocero del grupo, Uriel Molina contó que tuvieron algunas complicaciones en sus últimas horas en suelo peruano. Debieron separarse para, en equipos más pequeños, poder pedir aventón a las gandolas. Se mantienen contacto por teléfono hasta que se reencuentran. En un de esos tramos, relata Molina, algunos fueron víctima de abusos por parte miembros de la Fuerza Armada de Perú.

“En el tramo entre la localidad de Sullana y Piura —región de Piura— tres de nuestros compañeros tuvieron problemas con militares. Mientras iban en una gandola les gritaban desde la vía ‘¡Venecos de mierda, corran o les meteré un plomazo en la pierna!’ También, cuando la gandola se tuvo que detener en algunas alcabalas, los insultaron. Les exigieron que se escondieran en la lona y hasta los pisaron. Les decían que se escondieran bien porque aún se veían”, describió Molina.

Uriel cuenta que el grupo con el que él viajaba tuvo mejor suerte en ese tramo. De hecho, al llegar a la región fronteriza de Tumbes (a 30 kilómetro de Ecuador), los militares fueron más amables. Les dieron algunas indicaciones para que salieran del país a través de una trocha. Detalla que en un punto comenzaron a caminar en zigzag y fueron los uniformados quienes les dieron las indicaciones necesarias.

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“¡No teníamos mapa, ni datos, ni nada! Cuando llegamos al último pueblo nos conseguimos con los militares de Perú y le pedimos ayuda. Un sargento nos dio unas coordenadas, pero igual nos perdimos. Después consultamos con un poblador de la zona. Un señor muy amable nos orientó. No caminamos ni 800 metros, pasamos una quebradita y estábamos en Ecuador. Caminamos 300 metros más y llegamos a una estación de servicio”.

Los miembros de este grupo mantienen comunicación directa con otros venezolanos que planean hacer el mismo recorrido. A ellos les dicen que deben tener en cuenta que no en todos los lugares serán bienvenidos. Les explican que en algunos pueblos serán denunciados y perseguidos por la policía.

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