Foto: Carlos Eduardo Ramírez

Mientras unos ciudadanos venezolanos recorren las calles del país a pie para llegar a las fronteras en busca de mejores oportunidades de vida en otros países, otros continúan retornando a Venezuela en medio de la cuarentena por pandemia de covid-19.

El medio digital El Pitazo realizó una recopilación de imágenes de dos Puntos de Asistencia Social Integral (Pasi), del municipio Bolívar, jurisdicción fronteriza entre el estado Táchira y Colombia. En las fotografías se evidencia el estado en que estos venezolanos conviven en espera de ser trasladados a sus estados de origen.

Foto: Carlos Eduardo Ramírez

Desde niños recién nacidos hasta mujeres embarazadas y adultos mayores pernoctan en estos puntos habilitados por el régimen de Maduro para el cumplimiento de la cuarentena de quienes retornan.

Foto: Carlos Eduardo Ramírez

La mayoría de ellos visten short y franela o franelilla, usan como zapatos unas cross o están descalzos. Algunos niños pequeños tan sólo visten un pañal o andan desnudos por estos espacios, producto de las altas temperaturas de la zona de frontera, que pueden superar los 40 grados.

Foto: Carlos Eduardo Ramírez
Foto: Carlos Eduardo Ramírez

En los espacios de tierra o canchas improvisadas, un grupo de hombres juega con un balón, mientras otros preparan comida con leña. Otro grupo se alimenta debajo de unos árboles, al aire libre, en la sombra.

En las ventanas de estos espacios que albergan a los connacionales que decidieron retornar de las naciones a donde habían migrado, se observa ropa colgando, para su proceso de secado.

Foto: Carlos Eduardo Ramírez

Obligados a regresar por la xenofobia y la crisis económica

Gabriel Díaz (48) es del estado Aragua, vivía en Medellín hasta hace unas semanas y decidió regresarse por la xenofobia y la crisis económica generada por la pandemia del COVID-19.

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Laboraba vendiendo caramelos, pero sus ingresos desmejoraron y comenzó a ser objeto de trato xenófobo por parte de algunos ciudadanos del vecino país, por lo que decidió retornar a Venezuela.

Asegura que en el Pasi tienen alimentos y donde dormir, no se queja de lo poco o mucho que le dan, pues destacó que prefiere estar en su país, que continuar viviendo situaciones críticas afuera.

 “Salí del país con mi familia por la situación económica, pero viendo cómo lo tratan a uno en otros países me di cuenta que hay que seguir luchando en su propio país, que hay que regresar para seguir luchando. Allá trabajaba vendiendo caramelos. En Colombia a uno lo tratan bien, pero siempre hay xenofobia, y más cuando uno tiene niños. Nunca es como en Venezuela que a uno en su país no lo critican, y los hijos son lo primero”, expresó.

En Aragua lo esperan su mamá y su hermana. Está dispuesto a laborar en lo que consiga, aunque está consciente de que la crisis económica por la que se fue de Venezuela, no ha cambiado.

Ramona Paredes (64) llegó de Bogotá hace cuatro días y se encuentra en un Pasi en frontera | Foto: Carlos Eduardo Ramírez

Por su parte, Ramona Paredes, de 64 años de edad, decidió regresar desde Bogotá porque su mamá está mal de salud y quiere verla. También lo hace porque estaba “pasando trabajo” en Colombia. “Para pasar trabajo en un país que no es el mío, me quedo en este, y para la crisis que está viviendo mi país más bien nos han tratado bien, lo poco que nos dan, no me quejo”, manifestó

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Con información de El Pitazo

Prensa Frontera Viva

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