Venezuela superó a Haití en el indicador de pobreza según el último informe sobre la economía mundial del Fondo Monetario Internacional (FMI) publicado este martes.

De acuerdo al informe, el ingreso per cápita de Venezuela disminuyó este año 2021 a tan solo $1.541 por persona. Esta medición es en términos nominales, o corrientes, es decir, sin ajustarla a la inflación.

El indicador nominal por primera vez está por debajo del de Haití. Este trágico país de la isla La Española tiene una larga historia de tragedias naturales, como terremotos y huracanes. Además, sufre una turbulenta vida de dictaduras y crisis políticas constantes.

“Ganarle a Haití en eso es realmente patético. Lo que indica es que el retroceso que tenido Venezuela ha sido espantoso, ha sido terrible. Lo peor es que el mismo Fondo espera que este año el PIB siga cayendo”, explicó el economista Luis Oliveros.

En América y el Caribe, el francófono Haití siempre fue la principal referencia de una sociedad fallida, necesitada de ayuda humanitaria internacional, con el peor ingreso por persona. Un país viviendo en condiciones equivalentes a las de la más empobrecida África subsahariana.

Números duros

El informe actualizado Perspectivas de la Economía mundial (World Economic Outlook), confirma el feroz proceso de empobrecimiento generalizado que sufre Venezuela.

Esto es algo duro de asimilar cuando se habla de una expotencia petrolera de talla mundial, que hasta hace pocas décadas era el país más rico de América latina y era un polo para atraer migrantes del resto del hemisferio y de Europa.

El Producto Interno Bruto (PIB) mide la suma total de riqueza en forma de bienes y servicios que genera una economía en un año. Es hasta ahora la forma más usada de calcular el valor contable de la riqueza de las naciones. Cuando ese cociente se divide a su vez entre el número de habitantes es que se obtiene el Producto Interno Bruto per cápita (por persona).

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Pues bien, el de Venezuela, que ha desplomado de forma continua y sostenida desde 2013, cuando Nicolás Maduro heredó el régimen de Hugo Chávez. Poco después se hizo patente la quiebra de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y la producción de crudo cayó estrepitosamente.

La propaganda chavista se apresura a justificar la gradual extinción de empresas y la débil actividad económica a las sanciones impuestas por Estado Unidos contra jerarcas militares y civiles del régimen chavista. Pero la verdad es que el declive comenzó mucho antes de esos.

También tiene años el colapso de la infraestructura y los servicios, así como la crisis económica interna.

De esta forma, este año 2021 caerá a esos $1.541 per cápita, para coronar un proceso continuo.

En ese 2020 perdido por la pandemia mundial del coronavirus el PIB per cápita fue de $1.690 y todavía superaba en algo a Haití, que tuvo $1.252 dólares.

Un cuarto de pollo

Pero el PIB per cápita como promedio indica que mucha gente sobrevive con mucho menos de eso. Después de todo, los promedios son eso: un aproximado estadístico que apenas nos permite asomarnos a la brutal realidad.

De acuerdo a los economistas, si uno se sienta a una mesa con otras tres personas y esas tres se comen un pollo asado, el promedio dirá que en esa mesa cada persona se comió un cuarto de pollo. No importa si uno no comió porque no tenía como aportar a la cuenta.

Eso significa que en Venezuela millones de hogares están por debajo del promedio, padeciendo inerrables condiciones de pobreza extrema y hambre.

En su informe mundial divulgado en el contexto de las reuniones de primavera del FMI y del Banco Mundial (convenientemente hechas por medios electrónicos), el apartado de Venezuela es escueto. Pero con todo trae un rosario de datos referenciales que permiten ponerle academia y análisis a la realidad que viven los cerca de 27,951 millones de personas que siguen viviendo aquí.

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Según advirtió el FMI, “la proyección de las perspectivas económicas en Venezuela, incluyendo la evaluación de la evolución económica pasada y actual como base para las proyecciones, es complicada por la falta de discusiones con las autoridades (la última consulta tuvo lugar en 2004), la comprensión incompleta de los datos reportados y las dificultades para interpretar ciertos indicadores económicos reportados dada la evolución económica”.

“Los efectos de la hiperinflación y la escasez de datos reportados significan que los indicadores macroeconómicos proyectados por el personal del FMI deben ser interpretados con precaución. Por ejemplo, el PIB nominal se estima asumiendo que el deflactor del PIB aumenta en línea con la proyección del personal del FMI de la inflación media. La deuda externa pública en relación con el PIB se proyecta utilizando la estimación del personal del FMI del tipo de cambio medio para el año. Estas proyecciones están rodeadas de una gran incertidumbre”, agregaron.

Con información de El Estímulo

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