A pesar de la conocida frase “Venezuela se está arreglando”, el país sigue sumergido en una profunda crisis económica y humanitaria que afecta a la mayoría de la población.

Solo durante el primer semestre de 2022 en Venezuela se registraron 3892 protestas, equivalentes a 22 protestas diarias, de acuerdo al informe de Conflictividad Social publicado por el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS).

Esta cifra representa un aumento en comparación con las 3.393 protestas registradas en el primer semestre de 2021.

Cabe destacar que “el 73% de las manifestaciones exigieron derechos económicos, sociales, culturales y ambientales” y “el 52 protestas fueron reprimidas en 14 estados del país, con un saldo de 6 manifestantes detenidos”, según explica el informe.

Venezuela no se arregló

El testimonio de Margarita, una venezolana de 62 años que se ha dedicado a vender empanadas en la capital venezolana, por más de 5 años, señala que “Venezuela está lejos de haberse arreglado, si han mejorado algunas cosas, pero seguimos estando mal”.

Esta afirmación respalda la opinión de más venezolanos, quienes han manifestado seguir sufriendo las consecuencias de la crisis económica.

“No es solo el sueldo, los hospitales no funcionan, el dinero no alcanza y la inseguridad no para”, agregó, Margarita.

El sueldo se ha convertido en uno de los principales dolores de cabeza para los venezolanos.

Con el ajuste salarial del 15 de marzo de 2022, el sueldo básico – de Bs 130,00- equivale a 16 dólares (con la tasa del dólar a Bs 7,9 por dólar) cifra que es escasa para las necesidades de quienes dependen de un sueldo mínimo.

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Para el momento de esta publicación, la canasta básica alimentaria se encuentra en 392 dólares.

Pero no solo es el sueldo, acceder a los centros asistenciales “es condenarse a morir”, según denunció Miguel Sánchez, un venezolano que se dedica a la venta de dulces en un semáforo de Caracas.

Por su parte, la organización Médicos Unidos Venezuela denunció las dificultades que se viven a la hora de buscar asistencia médica.

“Un año y 5 meses tardaron los familiares de Claudia para conseguir los materiales para su operación de un tumor. Hoy no solo no será operada, los médicos que la intervendrían fueron apresados por tener en su poder estos materiales”, expusieron a través de su cuenta de Twitter.

Esto refleja no solo la decadencia de los centros de salud venezolanos, sino la violación contra los derechos humanos de los ciudadanos.

Frente a este panorama, los trabajadores del sector salud se han manifestado contra las agresiones de los cuerpos de seguridad.

“Trabajadores del sector salud protestaron contra la persecución, hostigamiento, criminalización, estigmatización y detención arbitraria cometidas por parte de cuerpos de seguridad y organismos públicos, que responsabilizan a los trabajadores del sector por las debilidades del sistema de salud”, destaca el informe del OVCS.

Colapso de los servicios públicos

El colapso de los servicios públicos se suma a la larga lista de dificultades que enfrentan los venezolanos diariamente.

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Durante el primer semestre del 2022 el OVCS documentó 874 protestas de las cuales 459 fueron para exigir el acceso al agua potable, 304 por fallas en el servicio eléctrico y 111 protestas en exigencia de gas doméstico.

Además, se registraron 168 protestas por aguas servidas, 131 por falta de recolección de basura, 52 por telefonía, 46 por Internet y 431 por gasolina.

“El colapso de los servicios básicos es continuo y prolongado. Aumentan reclamos y situaciones relacionadas al desbordamiento de aguas servidas, recolección de desechos sólidos, e interrupciones en el servicio de telefonía e internet”, explica el observatorio.

Los derechos laborales, el acceso a la salud, los altos costos frente al débil salario y las necesidades humanitarias de los venezolanos siguen estando presentes en un país que aún continua viviendo los estragos de una economía débil y del colapso de los servicios públicos.

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